Ya está disponible el primer libro de la Asociación donde se relata en detalle El Expolio del Museo del Ejército

 

Vamos a tener la suerte de contar con presentaciones del libro y mesas redondas próximamente:

Mesa Redonda: Presidencia, introducción, resumen sobre los fondos del museo y finalización, Juan Antonio Sánchez, General de Brigada DEM, ex-Director del Museo; resumen histórico, Gabriel Rodríguez, Coronel DEM; resumen jurídico, Pedro Rey, Coronel y Abogado; presentación del libro, José María Manrique, Coronel DEM.

Fecha: Miércoles 15 a las 18:30.

Lugar: en Hermandad de la Legión, C/ San Nicolás,11, puerta lateral.

Duración prevista: 50 minutos.  

 

anuncio libro 3El Museo del Ejército, heredero del Real Museo de Artillería, el tercero más antiguo de España y que combatió con sus cañones el 2 de Mayo de 1808,  existió en Madrid desde su creación en 1803 hasta el año 2005 en que fue materialmente deshecho con la excusa de su totalmente inconveniente traslado a un Alcázar de Toledo ocupado en parte importante por la Biblioteca de la Comunidad y necesitado de ingentes, costosas y difícilmente legales obras. Y decimos legales porque, sobre que la orden de traslado no apareció en ningún BOE, se hizo en contra del pronunciamiento de la Real Academia de la Historia y vulnerando la ley de Patrimonio, la carta de Toledo-Washington, y las opiniones de la UNESCO, ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), entre otras cosas,  por el daño que iba a suponer al edificio histórico del Alcázar.

Además, en Toledo se exponen solo la mitad de los fondos que podían admirar con anterioridad al traslado, por lo que, si recordamos que uno de los pretextos aducidos para el desalojo del Museo de su sede de Madrid era que en el Alcázar se iba a cuadruplicar su superficie expositiva, resulta que, una vez más, la mentira tiene las patas cortas. Al expolio del Museo de Madrid y su Sección Delegada en Toledo, se ha unido la del “Museo del Asedio”, borrando prácticamente la Gesta del Alcázar. Así se ha privado al pueblo español  del testimonio de lo que ha sido su verdadera Historia. Según el diario El País (de 19-VII-2010), el costo total de la operación ha sido 101’4 millones €, mayor que la ampliación del Reina Sofía (92 M€).

Esta es la cabal historia del Museo, o mejor, de los museos del Ejército, con sus grandezas y sus miserias.

La Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid interpuso dos recursos contencioso-administrativos y ha luchado, y lucha, por su reintegración, si quiera parcial, a Madrid. Por ello, como colofón de nuestro trabajo,  hacemos un llamamiento al Gobierno, a la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, para que en la centenaria y hoy abandonada sede del Museo, se agrupe una parte significativa de sus piezas para  que puedan ser conocidas especialmente por los españoles más jóvenes.

 

Detalles del libro:

Autor: Asociación Amigos del Museo del Ejército en Madrid.

80 Páginas a todo color. 150 ilustraciones. Precio  12’00 €.

Encuadernación: Rústica (50 ejemplares en cartoné). Dimensiones: 24×17 cm. Peso: 0’2 kg.

ISBN: 978-84-16200-12-2. Idioma: español.

Editorial Galland Books: C/ Estación, 41 – 47004 Valladolid· Tfn.: 983 116 527/ 983 290 774.

Contactar: http://www.aresenyalius.com/contactar.html · Tiendas con libros de Galland Books.

Asociación Amigos del Museo del E. en Madrid: C/Romero Robledo 12, 6º B.- 28008 MADRID.

Tfn.: 91 543 17 86. www.amigosmuseoejercitomadrid.com, amigosmuseoejercitomadrid@gmail.com.

Los problemas del museo instalado en el Alcázar

En la prensa de Toledo y en relación con el Museo instalado en el Alcázar, han aparecido unos comentarios, que es necesario matizar o corregir, en honor a la verdad, por las inexactitudes que contienen.

Dichos comentarios se refieren a los recortes en Defensa y a su incidencia en el Museo ¿del Ejército? Lo justo sería decir “el Museo instalado en el Alcázar”, pues el Museo del Ejército está ahora deshecho, con la mayor parte de sus fondos repartidos en cesiones temporales a diversos organismos, o encerrados en almacenes visitables (¿por quién? Parece ser que sólo por quien investigue algo a lo que afecten directamente). Y del Museo del Alcázar tampoco pueden verse más que piezas aisladas. (¿Dónde está el resto?). Se han deshecho el Museo del Ejército y el del Alcázar, sustituidos por una simple exposición de una pequeña parte de sus piezas, que no podemos calificar de verdadero museo militar. Y en ello se han gastado enormes cantidades de dinero, que tenemos que pensar que algo han contribuido a la grave crisis que padecemos. Y hay que añadir su costoso mantenimiento, que exige necesariamente recortes en el mismo.

Un diario que siempre nos ha merecido gran confianza por su seriedad informativa y nivel de sus artículos, nos ha sorprendido con su editorial del día 4 de abril, en que se dice: …hemos confirmado que de cierre, nada, que el museo, el más visitado de los públicos de España(1), continúa con las puertas abiertas pese a los recortes… El museo debe apretarse el cinturón, claro, como todos los españoles… Pero de ahí a que el mejor museo de historia militar existente(2), al menos a nivel europeo(3), vaya a echar el cerrojazo, nada de nada. Y el día 5, en un artículo sobre el mismo tema, dice que, según sus fuentes, se está elaborando un estudio, a petición del Ministerio, encaminado a reducir el gasto del museo ante los recortes… Asimismo habla de unas previsiones de gran número de visitas en los días festivos de Semana Santa. Y también dice que el Presidente de la Comisión de Defensa del Congreso desmintió el cierre del Museo; que apuntó la posibilidad de alguna modificación en el horario, y que aclaró que el Ministerio ha solicitado, a los jefes de los Estados Mayores de los tres Ejércitos, proyectos para reducir gastos en cualesquiera establecimientos e instalaciones… A continuación informa de que el portavoz del Ayuntamiento de Toledo manifestó no tener constancia oficial de reducción en el presupuesto del Museo y que subrayó que cualquier recorte en dicha institución supondría “un paso atrás para la cultura, el turismo y la vida económica de la ciudad de Toledo(4).

Con fecha 18 de abril, y bajo el titular Las cuentas de Defensa hacen tambalear al Museo del Ejército, un periódico digital de Toledo, cita las instrucciones para que se haga posible una reducción muy notable del gasto anual. Además dice que, según sus fuentes, … en el caso del Ejército de Tierra, es el Museo de Toledo el que se ha analizado al detalle, con el fin de evaluar un posible cierre temporal o ajustes en sus días de apertura(5).

    Sigue un comentario, con alusión a un documento en que se dice que el Museo abrirá tal número de días a la semana, a propuesta del director… que haga posible una muy notable reducción del gasto anual. Después dice que se estudia seriamente el cierre temporal del Museo, que podría ser indefinido. Y continúa: Pero el peligro no es sólo económico, y ahí está la base que podría llevar al Museo a un cierre largo y prolongado….Después dice: A los militares no les gusta el Museo..(6). al que considera (con razón) Fiel a esa manía “oenegera” de la exministra de Defensa… Y termina diciendo: Un cierre prolongado “permitiría” un rediseño del Museo. Y ahí está el peligro o la oportunidad, como ustedes gusten(7).

Como decíamos al principio, para que quede establecida la verdad, es necesario corregir las inexactitudes contenidas en los párrafos citados y aclarar algún punto más.

1)      El museo público más visitado de España es, con mucho, el del Prado. El Museo del Ejército, era el segundo en número de visitas, en la capital de España. El Alcázar era el monumento más visitado, después del Prado y el Valle de los Caídos. Unía a su maravillosa arquitectura renacentista, los recuerdos del asedio, que constituían la parte  mayor y de mayor atracción de su museo.

2)      El mejor museo de historia militar existente lo era el Museo del Ejército, en Madrid, tanto por el número como por la calidad de sus fondos, especialmente por sus colecciones, ahora deshechas. Así lo calificó un director del Museo del Ejército de Francia. Y se ha contado cómo en Inglaterra se ha dicho que para ellos ha sido bueno el traslado, porque tenían el segundo museo militar del Mundo y ahora tienen el mejor.

3)      Lo era no sólo a nivel europeo, sino mundial, pues los mejores museos militares del mundo están en países europeos.

4)      El gran paso atrás para la cultura ha sido el deshacer el Museo del Ejército y el Museo del Alcázar. Y para el turismo y la vida económica de Toledo, la nueva instalación más bien será negativa, pues el Museo del alcázar, con los recuerdos del Asedio, eran un gran atractivo, que por ahora no existe, lo que lógicamente supondrá una tendencia a disminuir en vez de aumentar su número de visitantes. Hay que ver si mantiene el enorme número de visitantes, de España, de Hispanoamérica y de Europa, e incluso de países ajenos a nuestra cultura. Para Toledo supone el haber alterado su maravilloso Alcázar, infringiendo la Carta de Venecia y la de Washington, sobre las ciudades Patrimonio de la Humanidad, con el perjuicio que ello podría acarrear a la ciudad.

5)      Naturalmente, el costoso mantenimiento del Museo instalado en el Alcázar obliga a estudiar su rebaja como sea. Ello resalta más, cuando se recuerda el bajo presupuesto que tenía el mejor museo militar del mundo, en Madrid.

6)      La instalación actual no gusta a los militares, ni a nadie que haya conocido el Museo del Ejército, el auténtico, que estaba en la capital nacional y ahora está deshecho.

Pues sí, es una oportunidad, que debería saberse aprovechar. Pero un rediseño no sería suficiente. Es necesario enmendar el enorme daño hecho a la cultura en general, a la cultura de defensa, a la Historia de España e incluso a su economía, con la enormidad del gasto hecho para deshacer, en vez de para mejorar. La crisis actual obligar a retrasar esa recuperación, pero debe tenerse presente para efectuarla lo antes posible.

AAMEM

España en la Guía del nuevo Museo del Ejército de Toledo

¿Cabe la palabra España en el Museo del Ejército de Toledo?

Si nos atenemos a lo que se nos dice enla Guía Abreviada Oficial  del nuevo Museo del Ejército en Toledo, parece que no.

No es el caso de entrar –lo haremos en otra ocasión—acerca de lo prometido cuando se presentó con gran alharaca propagandística lo que iba a ser el nuevo Museo del Ejército en Toledo y lo que luego ha resultado ser.

Una vez más la montaña parió un ratón, que además es deforme.

Volviendo ala Guía Abreviada, cuando nos presenta el apartado “Monarquía hispánica (1492-1700)” (Pág.17), dice textualmente  lo siguiente:

“La unificación de los territorios que hoy día integran el Estado Español se logra a finales del siglo XV cuando los Reyes Católicos reciben de Boabdil, último rey de Granada, las llaves de la ciudad”.

Es difícil reunir en pocas líneas los disparates históricos que figuran en  lo  transcrito y que luego se repiten en el interior del Museo. 

Yendo de menos a más, resulta que  entre los territorios que “hoy día integran el Estado Español” figuran Melilla, integrada en España de hecho en 1497 y de derecho en 1556. En cuanto a Navarra se incorporó  a España en 1515; lo mismo ocurrió con  Ceuta, que permaneció española  cuando Portugal se separó de España  en 1668, si bien los ceutíes ya en 1640, decidieron libremente mantenerse unidos a España. Por lo tanto, tiempo después de enero de 1492.

Con ser esto grave, lo es mucho más el empleo, para referirse a España, de la expresión “Estado español” que es precisamente la utilizada por aquellos que, infectados por el morbo separatista, les quema en los labios la palabra España.

España es mucho más que el “Estado español”, aunque algunos ignorantes de mala fe olviden que el adjetivo calificativo “español” supone la existencia del sustantivo  “España”, que con tan gran cuidado eluden. Ni siquiera lo admiten como expresión geográfica, como en las ocasiones inevitables lo hacela Guía que comentamos.

Que los separatistas eviten la palabra España, entra dentro de sus aberraciones antiespañolas, pero que sea sustituida por una expresión distinta –además inexacta—en un Museo de Historia Militar de España, se comenta por sí solo.

Nuestra Cordial Bienvenida

El día 20 de junio del corriente año ha tenido lugar la presentación solemne, en el Salón de Actos del Instituto de Historia y Cultura Militar, de la “Asociación de Amigos del Camino español de los Tercios”, recientemente creada.

Sea bienvenida esta Asociación a la que deseamos el mayor de los éxitos en su propósito de mantener vivo el recuerdo de lo que fue una de las mas importantes realizaciones de los Ejércitos españoles cuando defendían en Europa la pervivencia del catolicismo, siendo entonces España lo que Menéndez Pelayo llamó “martillo de herejes”.

Dado el entusiasmo de sus promotores, y los importantes apoyos oficiales con los que parece contar, damos por descontado el éxito en su tarea de conocer sobre el propio terreno de las
actuales naciones europeas lo que aquel “camino español” supuso en la Historia Militar del Continente.

A ello contribuirá sin duda la circunstancia de que en el día de hoy el “camino español” recorre naciones (Italia, Alemania, Suiza, Luxemburgo y Bélgica) cuyos gobernantes demuestran tener un gran amor a su historia y a sus Ejércitos y que no olvidan que en aquellos Tercios españoles parte de sus componentes, incluidos muchos mandos, eran naturales de los países indicados.

A la vez estamos seguros de que la nueva Asociación contribuirá a trasplantar a España el amor de aquellas naciones a su historia militar que les ha llevado siempre a respetar, mejorar,
enaltecer y mantener cuidadosamente su patrimonio cultural militar, especialmente sus museos, monumentos y cementerios de guerra, en lugar de destruirlos como ocurre en España.

Por nuestra parte, saludamos fraternalmente a la nueva Asociación.

Cultura admite que no sabe qué hacer con el antiguo Museo del Ejército

Os transcribimos un interesante artículo sobre el antiguo Museo del Ejército publicado en el País el pasado 16 de diciembre. Podéis leerlo en su edición digital en este enlace.

El destino del antiguo Museo del Ejército en Madrid sigue en un limbo. Y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, no despejó la incógnita. Durante la inauguración, ayer, de la exposición Domusae, espacios para la cultura, que ocupa ahora una parte de ese deshabitado edificio, declaró que no se iba a iniciar ninguna acción “hasta que no estén estudiados todas las propuestas de los proyectos y el estudio del edificio; no se va a hacer nada si no sabes qué quieres para ese edificio”.

El antiguo Museo del Ejército, que se inauguró en 1841 en lo que es el Salón de Reinos, se vació en 2005. Dos años más tarde, los fondos militares emigraron -rodeados de polémica- hacia el Alcázar de Toledo, la sede desde entonces del Museo del Ejército. La idea del traslado se gestó en 1999 durante el Gobierno de Aznar. El argumento era devolver al Salón de Reinos, entre otras, las obras alegóricas a la Monarquía española que encargó Felipe IV con las que pintores como Velázquez y Zurbarán decoraron ese edificio del XVII, y que están en el Museo del Prado.

Esa operación avalada por hispanistas como Jonathan Brown y John Elliott -y que se incluyó en el proyecto de remodelación y ampliación del Museo del Prado- fracasó. González-Sinde valoró ayer ese plan como “muy interesante, pero otros expertos consideran que esa recreación no tendría hoy día tanto sentido. Es un debate muy bonito, pero no tengo una opinión a favor o en contra. El debate importante será su definición”. Según la ministra, este “no es un tema urgente, el Prado tiene una salud muy robusta y es mejor dar estos pasos sin premeditación”. Descartó que se tratara de una cuestión presupuestaria. La ministra no salió de meras declaraciones de intenciones sobre el futuro del antiguo museo cuya titularidad es del Ministerio de Cultura. “Habrá que ver cuál es el mejor uso de este edificio que beneficie al Prado y al eje museístico”.

El director del Prado no ha ido mucho más lejos. Simplemente se ha manifestado a favor de estudiar su mejor uso. Reflexión que ayer la ministra valoró como de “muy pertinente”. Así que la indefinición continúa.

Mientras tanto, en algo hay que aprovechar el espacio. Y hasta el 16 de marzo, sirve de continente para la exposición Domusae, espacios para la cultura, comisariada por Jesús Aparicio y Jesús Donaire, de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Muestra los dibujos, planos, maquetas y fotografías de 57 proyectos de museos, bibliotecas y archivos que se han rehabilitado o construido de nueva planta en la historia reciente de España. Los proyectos, salvo la ampliación del Museo Reina Sofía de Madrid, de Jean Nouvel, son de arquitectos españoles cuya excelencia se pone de manifiesto en este recorrido: desde el antiguo edificio de Tabacalera, los Museos de Cáceres y de Málaga, hasta Villa Romana La Olmeda, en Palencia o las bibliotecas públicas de Murcia y Orihuela.

Tras recorrer la exposición, la ministra y el presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos, Jordi Ludevid, firmaron un acuerdo de colaboración entre ambas instituciones. Porque “la arquitectura es cultura”, remató Ludevid.

Inauguración del Museo del Ejercito

De los actos de inauguración del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo, solamente pude oír los discursos  del Alcalde de Toledo, el de la Ministra Chacón y el de la Ministra de Cultura, cuyo nombre no me sé. El Alcalde expresaba su felicidad, porque, sin comerlo ni beberlo, se ha encontrado con un tesoro a añadir a los no pocos que tiene Toledo. La Ministra Chacón también contenta, porque aquí aprenderán los visitantes a apreciar lo que a ella le está costando tanto trabajo aprender, lo que valen nuestros Ejércitos (ella dice Fuerzas Armadas, le gusta más), y la Ministra de Cultura, en el más breve de los discursos, feliz, mostrando su alegría y orgullo, ante el acontecimiento que supone para una ministra de Cultura inaugurar un museo, mostrando su agradecimiento, con nombres y apellidos, a quienes “han hecho posible este acto”, el ex ministro de Defensa Sr. Serra (D. Eduardo) y la ex ministra de Cultura Dª Esperanza Aguirre.. Me quedé pensativo ante las manifestaciones de esta Ministra, que, por serlo de Cultura, tuvo que pasarlo mal si se percató de que ese era un día más bien triste, por la desaparición de uno de los pocos museos románticos que quedaban en Madrid, porque del apretado ramillete histórico-cultural del recoleto barrio de los Jerónimos, se había desgajado la doble rama de  la Historia y la Milicia,  (representadas ambas por el Museo del Ejército, desde hace dos siglos); porque uno de los tres mejores  museos militares del mundo (el primero en artillería antigua, armaduras de batalla, banderas y armas cortas de fuego), –que ya no es el que se inauguraba en Toledo, sino el desguazado en Madrid–, también desaparecía, privando a la capital de la Nación de su museo más emblemático (hecho sin precedente entre las naciones del mundo), y cegando la más antigua fuente de información histórico militar, y, finalmente, porque en la lista de los agradecimientos, antes que los ministros, que pincharon poco, debió citar a quien los había nombrado, el ex Presidente Sr. Aznar, que lo pinchó todo, y no olvidar como olvidó, citar, también con nombres y apellidos, al no escaso número de Oficiales Generales del Ejército que, sucesivamente, desde 1996 hasta el 2010 (catorce años), fueron ocupando la llamada cúpula militar, y que gracias a su buen cuidado y respetuoso silencio, para no molestar, también hicieron posible esta inauguración, que, como sabemos, se celebró, por expreso deseo de los familiares, dentro de la más estricta intimidad, que, si nos ajustamos a la verdadera realidad del acto, era justamente lo que correspondía hacer.

Alfredo García de Moya

Coronel de Artillería [R]

El Desguace del Museo del Ejército

El dia 2 de febrero de 1999 se produjo en Toledo la presentación de lo que iba a ser el nuevo Museo del Ejército que iba a radicar, según decían, en el Alcázar de aquella ciudad. Abrió el acto quien era Director del Instituto de Historia y Cultura militar, general Peñaranda y Algar, quien iba a ser el promotor y ejecutor de lo que se proyectaba; cerraron el acto el Sr. Rajoy,  a la sazón Ministro de Educación y Cultura, y el Sr. Eduardo Serra, entonces Ministro de Defensa. Sus palabras no pasaron del ditirambo a su Presidente del Gobierno y de la alusión a  un “proyecto ambicioso, riguroso y novedoso”. El resultado ha sido la desaparición del Museo, lo cual ciertamente es una rigurosa novedad en el mundo museístico.

Para conmemorar tan importante suceso publicaron con gran aparato tipográfico un amplio folleto con el título “El Nuevo Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo”. La lectura hoy este documento produce en quién lo estudia una mezcla de rubor e indignación. El rubor se presenta como expresión de la vergüenza que se siente al leer unas promesas y unas aseveraciones que nada tienen que ver con el resultado final de una actuación que ha privado a los españoles de un tesoro cultural irrepetible, alojado durante dos siglos en los restos del Real Palacio del Buen Retiro, situado en la zona más noble de la capital de la Nación.

El rubor es el mismo que sintió Azaña cuando le dijo a un diputado “ya que V.S. no se avergüenza de su conducta, permítame que lo haga yo por V.S.”.

La indignación nace de la sarta  de falsedades que se aprecian en el documento  al comparar, once años después,  los datos y promesas contenidas  en dicho folleto propagandístico y la tristísima realidad que hoy podemos constatar.

España ha perdido el mejor museo militar del mundo por las colecciones que contenía; la capital de la Nación con una gran población escolar correspondiente a una ciudad de tres millones de habitantes, jamás volverá a contemplar los testimonios más nobles de nuestra historia militar pues, en el mejor de los casos, aquellos jóvenes visitantes españoles de antaño serán sustituidos en Toledo por alguna turba de turistas extranjeros.

Las colecciones de artillería medieval, armas de fuego, armas blancas y armaduras de combate, patrimonio del suprimido Museo, jamás se verán en su conjunto, dispersadas sus piezas y situadas algunas de ellas en lo que llaman en reciente publicación oficial, con ridícula prosopopeya y desconocimiento del idioma, “almacenes susceptibles de ser visitados”.

Causa grima y pena la lectura de las órdenes ministeriales que aparecen en el B.O.E dando una aparente legalidad a la disgregación de las piezas del Museo y su entrega, aunque se dice que temporal, a algunas instituciones y organismos que nada tienen que ver ni con el Ejército, ni con su Historia, además de estar desperdigadas por todo el territorio nacional;  algunos de ellos gestionados con escaso amor a España, a sus Ejércitos y a su Historia.

Para deshacer el Museo del Ejército y llevar  parte de él a Toledo no ha sido necesaria ni siquiera una Orden Ministerial, pero si existe esta necesidad para desparramar por toda España  las piezas del Museo. La contradicción es palpable.:  ésta es la lógica que se ha seguido y la forma de  respetar las leyes que tratan de proteger nuestro patrimonio histórico y cultural.

Un detalle más. Según el citado folleto uno de los argumentos decisivos para adosar un lamentable edificio al Alcázar de Toledo era el aumento de espacio disponible que se lograría en relación con el existente en el Real Palacio del Buen Retiro. Se decía que  las salas de exposición permanente  pasarían desde los 3.560 metros cuadrados de Madrid a los 8.000 que iban a lograrse en el Alcázar. Sin embargo, ahora resulta que según datos oficiosos, en Toledo la exposición permanente va a contar con poco más de 4.500 piezas frente a las 17.000 que se  exponían en Madrid.

La falsedad es evidente aunque puede reconocerse que los espacios que llaman de “atención al público“, oficinas y almacenes han sufrido un aumento, al menos teórico; ahora bien, sin salir de Madrid si hubiese podido dotar al Museo de todos los almacenes, talleres de restauración y demás instalaciones necesarias fuera de la parte conservada, hoy abandonada, del Real Palacio del Buen Retiro en el centro de la noble zona museística de Madrid.

Este edificio debe su supervivencia al esfuerzo realizado en el siglo XIX por el Real Cuerpo de Artillería para conservar y ampliar el que fuera su  Museo. ¡Como cambian los tiempos!

En cuanto a la exposición permanente del Museo, el citado folleto, o mas bien folletón,  daba como fondos propios del museo del ejército 27.346 piezas de las cuales más de 17.000 estaban expuestas al público en Madrid y unas 6.000 lo estaban ya en la llamada Comisión Delegada en Toledo. Es decir que podían se visitadas por el público unas 23.000.

Según datos oficiosos, pues el mutismo oficial no ha facilitado hasta el momento los datos definitivos, la nueva exposición permanente de Toledo, supondrá, como mucho, unas  2.500 piezas.  Compárese esta cifra con las 23.00o anteriores y se verá a donde ha ido a parar el argumento de que en Toledo se iba a ganar mucho espacio. El público dejará de poder contemplar unas 21.000 piezas. Para este viaje no se necesitaban tantas alforjas

Se dice que la falta de la mayor parte de ellas va ser sustituida por paneles indicativos, que nos expliquen con las técnicas actuales todo lo que debemos saber sobre la historia y evolución de nuestros Ejércitos. Aunque eso pueda ser cierto, olvidan estos renacidos tecnócratas que un Museo de Historia Militar tiene no solo una función didáctica sino, sobre todo, una misión educativa que emocione y mueva el sentimiento de amor a España y la gratitud de los jóvenes ciudadanos hacia quienes se sacrificaron por su Patria en la victoria y en las derrotas. Eso no se consigue con paneles.

Para aumentar la gravedad de este desguace añadamos sólo que en el tan repetido folleto figura como presupuesto de la obra y del Plan Museográfico 4.500 millones de pesetas, sin contar los gastos del traslado de piezas de Madrid a Toledo. A pesar del secretismo  oficial no es aventurado señalar que se han  invertido  más de 150 millones de euros, cifra enormemente superior.  Una  falacia más que   añadir   a las innumerables que contiene el citado folleto, avalado por  dos    ministros y por quienes les siguieron y actuaron según sus indicaciones  sin objeción alguna.

Sinceramente deseamos que sus nombres no pasen a la historia pues supondrían  un gran contraste con los de quienes, con gran e inteligente esfuerzo, dotaron a España durante los siglos XVIII, XIX y XX. del mejor Museo Militar de Europa, hoy desguazado y disperso.

Armando Marchante Gil

Vicepresidente de la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid

La Sombra del Alcázar (II), por Isabelo Herreros

Continuación del artículo de Isabelo Herreros en el Digital Castilla la Mancha. Consta de dos partes y en ellas el autor nos comenta datos muy interesantes sobre el proceso detrás del traslado y el expolio del Museo del Ejército. Os dejamos a continuación con la segunda parte.

En la primera parte de este artículo traté de resumir la historia del Museo del Ejército y, también, los antecedentes del expolio, desmantelamiento y dispersión del mejor museo armamentístico de Europa. Para no aburrir, poco más añadiré de la historia, salvo que hubo en el pasado dos intentos de trasladar al Alcázar de Toledo el citado museo. El primero, al menos que conozcamos, tuvo lugar durante la dictadura de Primo de Rivera, y no sólo fue intento, si no que se llegaron a trasladar a Toledo buena parte de las piezas y fondos del entonces Museo de Artillería; es posible que pesase en la decisión el enfrentamiento abierto del dictador con el Cuerpo de Artillería, cuyos miembros, en gran número, se habían opuesto a los desafueros de Primo de Rivera y se habían hecho republicanos. El traslado al Alcázar de Toledo suponía, además del despropósito, por la falta de espacio y ausencia de un proyecto de museo público, una humillación para los artilleros, pues se entregaba a la Infantería el legado histórico del Arma de Artillería. Hay una pequeña historia, poco o nada conocida, de aquel intento de acabar con el Museo, y que fue la “devolución” a Cuba de un buen número de armas y otras piezas, relacionadas con las campañas del ejército español en la isla caribeña. Lo hizo el dictador mediante Real Orden de 24 de enero de 1928.

Una vez que cayó el gobierno de Primo de Rivera, en particular por las huelgas estudiantiles, su sucesor, el general Berenguer ordenó que de manera discreta el Museo regresase a Madrid. Proclamada la República, fue durante el primer bienio, y por decisión del ministro de la Guerra, Manuel Azaña, cuando se produjo un crecimiento espectacular del veterano museo, al incorporarse al mismo las colecciones que existían en diversas dependencias militares, en forma de pequeños museos; fue entonces cuando se produjo el cambio de denominación, pasando a llamarse Museo Histórico Militar, creándose en el mismo las Secciones de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia y Sanidad. Se dejaba fuera, por razones de criterio museístico, a la Armada, con un relevante y singular museo en el centro de Madrid. Fue también en tiempos de la Segunda República cuando se creó un Patronato integrado por representantes de las Academias y la Universidad.

Durante el franquismo se disolvió el Patronato y se volvió al clásico organigrama militar, pero lo cierto es que se respetó la configuración del Museo, al que se incorporaron armas y pertrechos de la guerra civil, si bien, en honor a la verdad, no era un espacio demasiado grande el ocupado por la contienda 1936-1939, aunque resultase ofensivo para los partidarios de la República el lenguaje utilizado en placas y paneles. Con el tiempo, y ya en democracia, se corrigieron las “explicaciones” más partidistas.

No merece la pena dedicar mucho espacio al segundo intento de traslado del Museo del Ejército a Toledo, y que se dio, como decía, durante el franquismo. Lo cierto es que, a pesar de la querencia que el dictador tenía hacia Toledo, y en particular al Alcázar, no se materializó, al pronunciarse en contra los informes técnicos y académicos, sobre todo por razones de espacio y falta de idoneidad del viejo Alcázar. Es decir, contrariamente a lo que pudiera parecer, y así se ha visto después, el espacio aprovechable para Museo en el Alcázar es muy inferior al que tenía el Museo del Ejército en el Palacio del Buen Retiro. Hay que descontar el patio de armas y sótanos de difícil acondicionamiento y acceso. El resultado ya se ha visto: la construcción de un “bunker” a los pies de la fortaleza, con lo que, el presupuesto inicial se ha ido disparando; parece que ya van gastados unos veinte mil millones de las antiguas pesetas.

Con todo este dislate se conseguirán unos espacios en los que parece que se exhibirán, de las 35.000 mil con que contaba el Museo militar, (con 17.000 en exhibición) solo unas 4.500. Hay que añadir que, también, de modo irresponsable, y por los gobiernos del PP y del PSOE, se han “regalado” importantes piezas a diversas instituciones como la Universidad Complutense de Madrid, Palacio de El Pardo, Museo Histórico Militar de Valencia, Ayuntamiento de Bailén, Ayuntamiento de Palencia, Museo de la Academia Militar de Zaragoza, Parroquia Castrense de la Dehesa, Museo Provincial de Pontevedra, Ayuntamiento de Andújar, Museo Diocesano de Ciudad Rodrigo, etc. etc. Antes del cierre definitivo del Museo del Ejército se produjo el embalaje, y traslado a lugar desconocido, de las más de dos mil banderas y pendones de la colección. Es decir se ha producido una dispersión que echa por tierra el trabajo de adquisición y incorporación de piezas de museo durante más de doscientos años, precisamente desde que el muy cultivado Manuel Godoy fundase en 1803 esta singular institución, hoy expoliada y destruida por la ignorancia y la soberbia de unos políticos catetos.