La Colección de Armas de Fuego portátiles del Museo del Ejercito (Final))

El sistema de bala-cartucho  dio origen a una famosa saga de armas: los Winchester. Sus antecedentes más cercanos comienzan cuando en 1822, Walter  Hunt, nacido en el Estado de Nueva York se afinca en Brooklin. Toda su vida trabajó con plena intensidad  e imaginación en sus innumerables inventos,  que pese a ello y ellos, fue pobre de solemnidad, hasta el punto que murió en la miseria, literalmente de hambre, en 1859. En 1846 patentó un proyectil cilindrocónico con la base hueca en la que se situaba la carga de pólvora y se cerraba dicha base con un taponcito de corcho con un orificio en el centro para permitir el paso de las llamas al explotar el fulminante, el arma tenía una culata con una aguja percutora envuelta por un muelle espiral, movida por una palanca y con un tubo bajo el cañón para contener las balas. Un experto mecánico, Lewis Jennings, mejoró el mecanismo. Un tal Palmer consiguió la patente y Horace Smith y Daniel Wesson se asociaron con él y tras mejorarla, sacaron las correspondientes  licencias y comenzaron su fabricación.

    Según un catalogo  de EE.UU. de armas de ese país, solo quedan en el mundo alrededor de 26 Hunt_Jennings por lo que el Museo retiene un porcentaje notable de este arma.

                       

      Un grupo capitalista, entre los que estaba un camisero llamado Oliver Winchester, totalmente profano en armas pero dotado de un gran sentido de la publicidad y de las finanzas, compró la fábrica que se había creado en Norwich (Connecticut), los que crearon una compañía que se llamó “Volcanic Repeating Arms Company” y se dedicó a la fabricación de pistolas y carabinas de un modelo basado en el Jennings, que se llamó Volcanic; la cavidad inferior de las balas la aprovecharon para situar en ella un potente fulminante de fuego anular, pero la escasa potencia de los proyectiles y dificultades financieras llevaron a Ia quiebra a Ia Volcanic. Lo que fue aprovechado por Oliver Winchester para adquirirla. Nombró  director a Benjamin Tyler Henry,el cual en poco tiempo logró desarrollar un  cartucho de 44 centésimas de pulgada ( 11,17 m/m ) de calibre, de fuego anular y con  vaina de cobre que iban marcadas con una H en el culote, en honor de Henry.

En 1862 lanzó una carabina denominada Henry, la del Museo tiene el nº de inventario 4541. Hijo directo de esta fue el modelo 1866, conocida como Yellow Boy, en el mismo calibre 44 Henry y poco después  en44/40- Siguieron los modelos de los años 1873,1886,1892, 1894 y 1895,que fue el último de la saga de palanca y hecho para el Ejército con cargador lineal Mannlicher

en lugar del tradicional tubular, naturalmente de cada uno de los citados hay un ejemplar en la colección, incluyendo las réplicas hechas en España del modelo de 1892 por Charola y Anitua en Eibar y la réplica del modelo 1873 hecha en Oviedo para la Guardia Real y el 14 Tercio de ía Guardia Civil, éste tenía la característica de que la caña de la caja llegaba hasta el brocal, como el modelo que fué reglamentario para la Policía Montada del Canadá, en el calibre 44/40

   EI cargador tubular permitió la aparición de las armas, antes reseñadas, pero es menester dedicar un párrafo a un arma que supuso un hito en la retrocarga y repetición el arma diseñada por Cristopher M. Spencer. En el 6 de marzo de 1860 patentó un fusil de retrocarga y repetición con cargador tubular para siete tiros a introducir por la cureña, que funcionaba merced a una palanca que también hacía de guardamonte, como en Ios Henry, Volcanic y Winchester. En el Museo existen varios Spencer como el señalado con el nº 4208.

La aparición de sistemas de retrocarga se intensificó y en pocos años fueron multitud de ellos los que aparecieron a cual más eficaz. Los llamados Allin y Berdan, del nombre de sus inventores ambos useños, y consistían en recortar la recámara e implantar una culata móvil unida por una bisagra al Cañón y que contenía una aguja percutora y una uña para extraer el cartucho percutido y un muelle que se comprimía al cerrarla sobre el cañón y que cuando se levantaba se distendía expulsando la vaina percutida. Este sistema fue adoptado por el Ejército Español para transformar las armas reglamentarias de antecarga y pistón de los modelos de tercerola y mosquetón de 1857 y el fusil de infantería de 1859 a retrocarga por cartucho metálico y pistón en 1867. Similares a éste sistema fueron los Wanzl y el Werndl, ambos austriacos, de los que, como los que se citarán acto seguido, existen modelos en la colección.

      Los ingleses adoptaron el Snider de culata de bisagra pero que ésta rotaba lateralmente y que fue usado en el fusil reglamentario de 1866 en calibre de 577 milésimas de pulgada (14,65 mm ).

     Un modelo intermedio, pues usaba cartucho de papel nitrado y chimenea para pistón fué el Westley_ Richard de 1866, que fue conocido como de cola de mono y que fué hecho para los Yeomanry o Alabarderos Reales.

     En el 1871 Inglaterra adoptó el fusil de culata deslizante y cartucho metálico en el calibre de 450 milésimas de pulgada (11,43 mm.) diseñado por el mecánico suizo Friedrich von Martini y con el rayado del inglés Alexander Henry, llamado Martini_Henry. Una variante de éste modelo fue el portugués Guedes en calibre de 8 mm.

     En EE.UU. con motivo de la Guerra de Secesión se generó un aluvión de sistemas y de armas ingente, de lo que nos dará idea el hecho de que cuando empezó algunas unidades tenían todavía armas de silex o pedernal y acabó con la retrocarga, la repetición y la ametralladora mecánica, las famosas Gattlin. De entre esa vorágine destaca el sistema Remington de “culata giratoria o de rotación retrograda”. Fué desarrollado en la fábrica del mismo nombre por los ingenieros Leonard Geiger y Joseph Kider, y consistía en que la culata y el percutor estaban asentados en dos robustas piezas circulares secantes, de forma que cuando el sector secante de una entraba en la otra ambas piezas quedaban bloqueadas de forma que cuanto más fuerte fuera la presión más intensa sería la unión. La Junta Superior Facultativa del Ejército Español declaró, tras intensas pruebas, el 24 de febrero de 1871, reglamentario al fusil Remington. En 23 de diciembre de 1874 se adoptó el Modelo de Mosquetón Rayado para Artillería e Ingenieros. En el 13 de abril de 1889 se aprobó el llamado Fusil de Rayado de Retrocarga Modelo 1871-1889,  debido a las reformas proyectadas por el Teniente Coronel D. Luis Freire y el Comandante D. José Brull, que consistía en reformar el cartucho abotellado del Mod. 1871 por otro de forma ligeramente tronco-cónica y una nueva bala blindada con una envuelta de latón cobreado, una carga de 4,75 grm. de pólvora negra wesfaliana y dando a las estrías un paso de na vuelta en 55 cm, todo ello encaminado a lograr unos mayores alcances, precisión y velocidad para el proyectil.

      El alemán Pedro Pablo Mauser, el menor de trece hermanos, nacido en junio de 1832, hijo de un maestro de armas de la Real Fábrica de Wurtemberg, comenzó a trabajar en 1852 en dicha fábrica y junto a su hermano Guillermo  dedicaron un tiempo al estudio de un arma de retrocarga, sin llegar a un final práctico. Trabajó después, con von Dreyse, en ese tiempo, basándose en su fusil, diseñó una nueva culata móvil de cerrojo del que eliminó la aguja larga y un cartucho metálico de fuego central con un calibre de 11 mm. Tras varias experiencias financieras y societarias regresaron ambos a Obendorf de Neckar de donde eran originarios y lograron que el Ejército alemán adoptara su fusil como reglamentario con un pedido de cien mil fusiles, lo que les permitió adquirir la fábrica de Oberndorf. En 1897 se asociaron con la Fábrica Alemana de Armas y Municiones de Berlin (D.W.U.M.F) . Con el nº 49l7 la colección exhibe un Mauser 1871. En 1884 Ianzaron un modelo con cargador tubular bajo el cañón y en 1898 el último con cargador en el cajón de mecanismos para cinco cartuchos al tresbolillo, el cual había sido diseñado en el Polígono de Experiencias Militares de Madrid durante el año 1892 mientras se mejoraba el modelo de Mauser español de ese mismo año como se verá.

        Por Real orden de 3l de marzo de 1888 se creó la Comisión Mixta de Armas Portátiles de Fuego al objeto de buscar y seleccionar el que se considerará el mejor sistema de cierre y repetición para las armas portátiles para el Ejército Español.  Por Real Decreto de 2 de diciembre de 1891 se disponía hacer pruebas con diversas armas de varios calibres y sistemas por el Rgto de Saboya  nº 2 y el Batallón de Puerto Rico nº 19, tras ellas se dispuso que se adoptara el fusil Mauser de 7 x57 mm.y de acuerdo con por dicha empresa se denominó Fusil Mauser Español 1892. No obstante y tras los primeros modelos fabricados, siguieron las experiencias para la mejora de éste y en 7 de diciembre de 1983 se aprobó el que se denominó Fusil Mauser Español modelo 1893: difería del 1892 en que en lugar de tener un cargador lineal Manliiher para cinco cartuchos , premioso de carga pues había que retirarlo del fusil y cargar uno a uno los cartuchos en el cargador, se practicó un hueco bajo el cañón de mecánismos en tresbolillo que fué el que Ia casa Mauser utlizó para sus Modelos del 1898. Por Real Orden de 18 de julio de 1895 se fabrica la llamada Carabina Mauser Española Modelo 1895 para plazas montadas y por ReaI orden de 14 de noviembre de 1916 se crea el Mosquetón modelo de 1916.

      Casi coetáneamente fueron apareciendo diversos sistemas de retrocarga por cerrojo en diversos países cuales: en Francia el Chassepot monotiro en l866 y en el mismo país el Gras modelo 1874 y el Kropatschek con cargador tubular bajo el cañón en 1878, también en Francia y en 1886 el fusil Lebel, primero en utilizar pólvora sin humo, por lo que redujo su calibre a 8mm. dado las mayores presiones que esta pólvora originaba sobre la negra tradicional, y  el Berthier, en 1890, también en 8 mm de calibre, de todos ellos hay representación en el Museo.

      En Italia, en 1871 apareció el fusil Vetterli monotiro y en l887 el Vetterli_Vitali con cargador lineal; por último en 189l el Carcano_Paravicino  en calibre 6,5 x 53.

      En Austria el Mannlicher de tracción recta y cargador lineal. Mannlincher modelo l884, del que existe representación en el Museo

     En Inglaterra en 1888 adoptaron el Lee_Metford Mark 1, en calibre 303 milésimas de pulgada (7,69mm.)

     En Rusia en 1869 el Berdan II monotiro y de culata de cerrojo, y en 1891 el Mosin _Nagant.

       En Holanda el Beaumont monotiro y en 1888 el Beaumont_Vitali.

   En Dinamarca el Krag_Jorgensen en 8 mm. de calibre y el mismo fusil fué adoptado por los EE.UU, en 1892  en el calibre 30/40 (7,62mm. y 2,59 grm. de carga de pólvora). Este fusil tenía la particularidad de que la carga de la munición se hacía por el lateral derecho del cajón de mecanismos por medio de una trampilla con manubrio, lo que hacía la operación premiosa.

      En Japón, país que pasó sin transición de la mecha o serpentín y antecarga a la retrocarga monotiro  y cartucho metálico, en 1880 con el Murata monotiro,en 1887 con el mismo pero con cargador tubular bajo el cañón y en 1894 con el Arisaka_Meiji de 6,5 mm.de calibre y modificado en 1899 a7,7 mm. De todos los modelos reseñados últimamente hay la correspondiente representación en el Museo.

      Parece menester hacer relación de algunos proyectos de fusiles diseñados por españoles, que si no fueron declarados reglamentarios si merecen reseña por lo que aportaban como novedad en su momento; todos ellos fueron diseñados con el ob¡eto de ser adoptados para el Ejército Español, pero, por diversas causas no fueron aceptados: así el Núñez de Castro, de expulsión automática de las vainas al abrir la culata, el García Saéz, de culata giratoria, el La Rosa, de los denominados de caja partida, por cuanto el cañón y la caña giraban hacia el lado derecho para permitir la introducción del cartucho. El Núñez de Castro usaba cartucho metálico y los de García Saéz y La  Rosa eran para cartucho de papel nitrado y pistón con chimenea.

     En 1907 el Coronel Mondragón del ejército mejicano, patenta el primer fusil semiautomático por toma de gases del mundo, en el calibre del español 7×57 y con cargador lineal Manlicher, le llamó como al Presidente de su país a la sazón, Porfirio Díaz.     En esta fugaz visión de una magistral colección se ha tratado de reflejar en estas líneas, pero con el temor de la evidencia de no solo haber dejado mucho en el tintero, sino con tinteros sin abrir, pero dada la abultada cantidad de piezas de la colección y la limitación de capacidades del que suscribe, sólo se ha podido dar un sucinto y empobrecido reflejo de la realidad.

                                                                 Madrid, 10 de octubre de 2014

Fdo. Iosé Borja Pérez ,

 

 

 

 

Ya está disponible el primer libro de la Asociación donde se relata en detalle El Expolio del Museo del Ejército

 

Vamos a tener la suerte de contar con presentaciones del libro y mesas redondas próximamente:

Mesa Redonda: Presidencia, introducción, resumen sobre los fondos del museo y finalización, Juan Antonio Sánchez, General de Brigada DEM, ex-Director del Museo; resumen histórico, Gabriel Rodríguez, Coronel DEM; resumen jurídico, Pedro Rey, Coronel y Abogado; presentación del libro, José María Manrique, Coronel DEM.

Fecha: Miércoles 15 a las 18:30.

Lugar: en Hermandad de la Legión, C/ San Nicolás,11, puerta lateral.

Duración prevista: 50 minutos.  

 

anuncio libro 3El Museo del Ejército, heredero del Real Museo de Artillería, el tercero más antiguo de España y que combatió con sus cañones el 2 de Mayo de 1808,  existió en Madrid desde su creación en 1803 hasta el año 2005 en que fue materialmente deshecho con la excusa de su totalmente inconveniente traslado a un Alcázar de Toledo ocupado en parte importante por la Biblioteca de la Comunidad y necesitado de ingentes, costosas y difícilmente legales obras. Y decimos legales porque, sobre que la orden de traslado no apareció en ningún BOE, se hizo en contra del pronunciamiento de la Real Academia de la Historia y vulnerando la ley de Patrimonio, la carta de Toledo-Washington, y las opiniones de la UNESCO, ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), entre otras cosas,  por el daño que iba a suponer al edificio histórico del Alcázar.

Además, en Toledo se exponen solo la mitad de los fondos que podían admirar con anterioridad al traslado, por lo que, si recordamos que uno de los pretextos aducidos para el desalojo del Museo de su sede de Madrid era que en el Alcázar se iba a cuadruplicar su superficie expositiva, resulta que, una vez más, la mentira tiene las patas cortas. Al expolio del Museo de Madrid y su Sección Delegada en Toledo, se ha unido la del “Museo del Asedio”, borrando prácticamente la Gesta del Alcázar. Así se ha privado al pueblo español  del testimonio de lo que ha sido su verdadera Historia. Según el diario El País (de 19-VII-2010), el costo total de la operación ha sido 101’4 millones €, mayor que la ampliación del Reina Sofía (92 M€).

Esta es la cabal historia del Museo, o mejor, de los museos del Ejército, con sus grandezas y sus miserias.

La Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid interpuso dos recursos contencioso-administrativos y ha luchado, y lucha, por su reintegración, si quiera parcial, a Madrid. Por ello, como colofón de nuestro trabajo,  hacemos un llamamiento al Gobierno, a la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, para que en la centenaria y hoy abandonada sede del Museo, se agrupe una parte significativa de sus piezas para  que puedan ser conocidas especialmente por los españoles más jóvenes.

 

Detalles del libro:

Autor: Asociación Amigos del Museo del Ejército en Madrid.

80 Páginas a todo color. 150 ilustraciones. Precio  12’00 €.

Encuadernación: Rústica (50 ejemplares en cartoné). Dimensiones: 24×17 cm. Peso: 0’2 kg.

ISBN: 978-84-16200-12-2. Idioma: español.

Editorial Galland Books: C/ Estación, 41 – 47004 Valladolid· Tfn.: 983 116 527/ 983 290 774.

Contactar: http://www.aresenyalius.com/contactar.html · Tiendas con libros de Galland Books.

Asociación Amigos del Museo del E. en Madrid: C/Romero Robledo 12, 6º B.- 28008 MADRID.

Tfn.: 91 543 17 86. www.amigosmuseoejercitomadrid.com, amigosmuseoejercitomadrid@gmail.com.

Reflexiones sobre el Museo del Ejército

salon de reinosEl día 24 de julio de 1996 el recientemente nombrado Presidente de Gobierno D. José María Aznar, acompañado de los miembros del Patronato del Museo del Prado, del JEME y de los hispanistas ingleses Brown y Elliot, decide, aconsejado por estos últimos, la restauración del Salón de Reinos y el traslado al Alcázar de Toledo del Museo del Ejército, después de casi 200 años, en aquel momento de residencia en el Palacio del Buen Retiro.

Esta decisión, a todas luces precipitada, no va seguida de informes rigurosos sobre la conveniencia del traslado, no se hace estudio económico serio del coste de la operación, no se tiene en cuenta el daño que se hace al patrimonio cultural de Madrid, a la historia acumulada durante casi 200 años y al pueblo de Madrid, al que se priva de una joya museística única en opinión del insigne arquitetecto D. Fernando Chueca Goitia.

Lamento no coincidir con las manifestaciones del General Álvarez Carballa en la entrevista concedida a este medio sobre el coste y la duración de una rehabilitación del Palacio del Buen Retiro pues, como se ha demostrado, con el paso de los años el coste del traslado y la construcción del nuevo edificio en Toledo ha superado con creces los de la posible intervención a que se refiere el General Álvarez Carballa.

Es cierto que el Ejército no disponía de fondos para llevar a cabo esta empresa. Pero en aquel momento se había firmado un acuerdo entre los ministerios de Defensa y Cultura por el que este último ponía a disposición de Defensa 4.500 millones de las antiguas pesetas sobrantes de la negociación sobre la colección Thyssen. Este dinero hubiera sido más que suficiente para renovar el Palacio del Buen Retiro.

El coste de la operación “Toledana” ha supuesto 6 ó 7 veces la cantidad citada anteriormente y los gastos de personal y mantenimiento amenazan con ahogar el futuro del nuevo Museo.

Estoy de acuerdo con el general Álvarez Carballa que el Museo de Madrid necesitaba una “poda” de parte de sus fondos, un nuevo plan museográfico y la incorporación de nuevas tecnologías audiovisuales y de otro tipo a la exposición permanente.

Por otro lado, si como se apuntó entonces se pretendía evitar que el Alcázar pasara a manos civiles, había una solución para evitarlo que consistía en mantener en Madrid el Museo con sus colecciones y crear en Toledo un Museo de España siglo XX que comprendiera todos los hechos histórico-militares desde 1898  pasando por la Guerra de África, Guerra Civil, División Azul, Ifni-Sahara y misiones de paz, con un coste mínimo y sin alterar la estructura del Alcázar y su entorno.

En aquellos momentos, 1997-98, el entonces Alcalde de Madrid, Sr. Álvarez del Manzano, ofreció como edificios alternativos en la capital para albergar el Museo la parte del Cuartel del Conde-Duque, aún sin restaurar, o el edificio del Matadero, ambos convertidos hoy en Polos Culturales de primer orden, y una vez más con un coste de acondicionamiento muy inferior al de la solución adoptada.

El traslado se lleva a cabo sin que exista una disposición legar escrita que la apoye, vulnerando la ley de Patrimonio, la carta de Toledo-Washington, las opiniones de la UNESCO, ICOMOS y la Real Academia de la Historia ya que, de acuerdo con las disposiciones de estos organismos, no se puede alterar el entorno ni las estructura de los bienes de interés cultural. De todo ello se hizo caso omiso.

El Museo del Ejército de Madrid contaba con unas extraordinarias colecciones (armas blancas, armas de fuego, banderas, miniaturas, artillería medieval, obras de arte, etc) únicas en el mundo y reconocidas así por los prestigiosos museólogos como los directores de los Museos Militares de París y Londres. Estas colecciones, forjadas a lo largo de 200 años, en la actualidad han visto cómo los fondos que la componían se dispersaban en museos regionales y organismos oficiales de todo tipo o permanecen durmiendo el sueño de los justos en los famosos “almacenes visitables”, causando un daño irreparable, haciendo que su recuperación sea imposible.

La construcción del edificio toledano se hace excavando la fachada N. del Alcázar, excavación que se inicia con bull-dozers sin tener en cuenta los restos arqueológicos que allí pudieran existir, ya que la colina del Alcázar había conocido a lo largo dela Historia asentamientos romanos, visigóticos, árabes y cristianos. Cuando aparecen los primeros restos se inicia una excavación más cuidadosa y científica que la realizada hasta entonces y dirigida por el Director del Museo Arqueológico. Debido a estos descubrimientos y ante la necesidad de conservarlos dada su importancia, hay que modificar el proyecto arquitectónico inicial, lo que supone un coste añadido a lo gastado hasta entonces.

museo-del-ejercito-toledo-las-banderas

El resultado de todas estas operaciones ha dado lugar a un edificio frío y desangelado, de hormigón y ladrillo, que desentona con el entorno de forma escandalosa. Este nuevo Museo expone en su colección permanente no más de 5000 fondos, frente a los 25000 que se exponían en Madrid. Sus escaleras mecánicas y sus interminables pasillos no producen emoción alguna en el visitante, ni desde luego exaltan los valores éticos morales y patrióticos que un museo de este tipo debería despertar, como así era el caso del Museo de Madrid según figura en las múltiples opiniones vertidas en los libros de visitas que existen al efecto.

Prácticamente no quedan rastros de la que fue al epopeya del Alcázar, una hazaña única en la historia del siglo XX que despertó la admiración y el respeto del mundo entero. Las referencias a la Guerra Civil son mínimas y las cartelas explicativas que las acompañan a menudo tergiversan y manipulan la Historia.

Por último, quiero desmontar un argumento que se ha empleado con insistencia para justificar el traslado. Se dice que el Museo de Madrid tenía 30.000 visitantes al año y que el de Toledo tendría 300.000. La primera de las cifras es parcialmente incierta ya que , durante la década de los 90, la media de visitantes estaba en torno a los 60.000, cantidad superior a la media de visitas de los Museos Nacionales con la excepción del Prado, Reina Sofía y Thyssen, y es a partir de 1999 cuando empiezan a cerrar salas, se rompe la relación con colegios y asociaciones varias y se suprimen exposiciones y actos culturales. Es a partir de ese momento cuando el número de visitantes disminuye notablemente.

Los 300.000 famosos eran los visitantes que tenia el Alcázar en los años 90 los cuales, como final del periplo artístico por la ciudad de Toledo, deseaban visitar el despacho del Coronel Moscardó (hoy casi oculto), el Museo del Asedio, los sótanos del edificio donde se encontraban la enfermería, la capilla y las otras instalaciones para proteger a las personas asediadas. En aquel entonces había una sección Delegada del Museo de Madrid en Toledo que ocupaba parte de la planta baja y de la primera del Alcázar con unas 15 salas entre las que destacaba la de África del siglo XX. Pues bien, estas salas eran visitadas por una parte mínima de los 300.000 visitantes. Aunque esa cifra fuera cierta, de ninguna manera un criterio puramente numérico puede utilizarse como argumento para destruir 200 años de Historia en un museo único e irrepetible.

Estoy de acuerdo con el General Álvarez Carballa cuando, de forma valiente y gallarda, expone su opinión al final de la entrevista sobre el resultado último del plan museológico (carencia de emoción del museo y no destacar los valores propios del Alcázar), postura que le honra y muy propia de su condición de militar, consciente de la responsabilidad que ello entraña. Por el contrario, no soy muy optimista sobre posibles cambios en el futuro que de alguna manera recuperaran los valores perdidos.

Vivimos en tiempos difíciles en lo económico, en lo moral, en lo social, en la educación y en lo patriótico, pero la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid, a la cual me honro en pertenecer, tiene la esperanza de que, en un día no muy lejano, Madrid podrá recuperar un Museo de Historia Militar que llene el vacío que la desaparición del Museo del ejército de Madrid ha dejado en el corazón de un gran número de españoles, especialmente los madrileños.

 

D. Juan A. Sánchez García

G. B. de Infantería (R) DEM

Ex-Director del Museo del Ejército

Publicado en la revista MILITARES, nº 97, Diciembre de 2012 

MANIFIESTO

Alcázar actual

PROEMIO

El 18 de junio de 2010 fue inaugurado, en el Alcázar de Toledo, el Nuevo Museo del Ejército. Los fondos museísticos que lo integran proceden en su práctica totalidad de la exposición permanente, almacenes y depósitos del Museo del Ejército de Madrid, que, para ejecutar las operaciones previas al traslado, había cerrado sus puertas al público cinco años antes (30 de junio 2005). En ese mismo momento, se ponía fin a más de dos siglos y medio de permanencia ininterrumpida en la capital de España, de uno de los mejores museos militares  del mundo.

CONSIDERACIONES

La totalidad de las naciones del mundo, (salvo una o dos excepciones), cuentan, en su respectiva capital, con el mejor de sus museos militares.  Se explica el hecho porque estos museos, por su contenido, trascienden el aspecto museístico, pasando a ser santuarios custodios de la Historia patria, de sus gestas, del heroísmo, abnegación y sacrificio de sus hombres, en suma constituyen el alma viva de cada pueblo, y reclaman para sede principal la capital de la Nación, junto a su respectiva Jefatura del Estado así como a la de las más altas magistraturas.

En particular, por lo que se refiere a España, cuya riqueza histórica —sin parangón entre las demás naciones—, está construida, y cimentada en buena parte, a lo largo de los siglos, por sus incontables y gloriosos hechos de Armas, hace imprescindible esta presencia del museo en la capital de la Nación. (La unidad de archivo atrae hacia sí  este Museo, junto a la Real Armería, los Museos Naval y del Aire, el Servicio Histórico, el Servicio Geográfico, las Escuelas de Guerra, los Cuarteles Generales, la Cúpula Militar, todo ello en la capital de la Nación)

Así ha sido siempre, así lo entendió unánimemente la sociedad civil española, y así lo manifestó durante estos últimos años desde la primera noticia de traslado del Museo, tratando de evitarlo, aunque sin conseguirlo. Y en esa misma línea y con igual resultado, se ha desarrollado la actividad de nuestra Asociación durante más de trece años.

LLAMAMIENTO A LA SOCIEDAD CIVIL

Este resultado adverso, materializado en la instalación del Nuevo Museo en Toledo, no desvirtúa ni hace decaer el hecho de que la capital de la Nación siga siendo el lugar idóneo para sede de su mejor museo militar. Además, en nuestro caso, concurren una serie de circunstancias que pasamos a analizar y que justifican  que nuestra Asociación se dirija a la sociedad civil española convocándola para que, de nuevo, se manifieste y, actuando a través de todos sus sectores y medios, apoye esta idea,  propiciando así que el Gobierno, consecuente con este clamor ciudadano, disponga la creación  en la capital de España de un Museo Histórico Militar del Ejército de Tierra, de titularidad estatal y categoría nacional.

Las circunstancias a que nos hemos referido y que, en principio, facilitarían los primeros pasos de nuestro proyecto, son:

a) El número de fondos que el Museo del Ejército tiene a su cargo está “en torno a 37.000 piezas”, de las que en su actual exposición permanente se exhiben solamente 4.629. El resto de los fondos (más de 30.000), están repartidos en almacenes (algunos de ellos “susceptibles de ser visitados”, previa solicitud y autorización), y el resto en “depósitos en otros museos, unidades del Ejército y en instituciones civiles”. Este elevado fondo museístico, —aun reduciéndolo tras una cuidada selección—, ofrece un número inicial suficiente para atender cumplidamente nuestro objetivo.

b) En cuanto a aspectos tales como Organización, Titularidad,  Dirección, etc. estarían resueltos de antemano con sólo considerar el futuro Museo, como un segundo cuerpo del existente en el Alcázar de Toledo. Esta figura no resultaría nueva ni extraña, puesto que, desde el año 1979, el Museo del Ejército de Madrid contaba con una Sección Delegada en el Alcázar de Toledo, que exhibió, durante cerca de treinta años,  más de 5.000 fondos.

c) Sobre la financiación, pueden seguirse,  las mismas pautas establecidas en el Acuerdo de 24 de julio de 1997 entre los Ministerios de Defensa y Cultura, para el traslado del Museo de Madrid a Toledo, por la similitud de ambas operaciones.

DISPONIBILIDAD DE NUESTRA ASOCIACIÓN

Nuestra Asociación ofrece a quienes deseen participar en este nuevo e ilusionante empeño, los medios de que modestamente dispone, habida cuenta de su condición de Asociación civil, sin ánimo de lucro, en especial su organización, la página web y el correo electrónico, así como las interesantes reuniones-tertulia de los miércoles de todas las semanas.

Madrid  enero de 2013.

ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MUSEO DEL EJÉRCITO DE MADRID.

Registrada en la Comunidad de Madrid en 1999 con el número 19.617

Romero Robledo 12, 6º B.- 28008 MADRID.

Tfno 91 543 17 86

http://amigosmuseoejercitomadrid.com

Recuperación del Salón de Reinos, un legado que se debe conservar

Una desgraciada y poco estudiada iniciativa, adoptada en 1996, ha dado como resultado  la desaparición del Museo del Ejército que se encontraba en Madrid, donde fue fundado en 1803 y en cuya defensa participó en 1808.

Las colecciones que hacían de él el mejor dotado del mundo han ido a parar en parte a un horrendo adefesio que rompe la estética del Alcázar de Toledo, destrozando de este modo la imagen de aquel monumento; simultáneamente se han desperdigado por diversos establecimientos parte de sus piezas, en tanto que un pequeño número de las mismas  quedan expuestas al público en condiciones precarias y sin el menor respeto a la verdad histórica que representan.

Entretanto, el Ala Norte de lo que fue Real Palacio del Buen Retiro permanece sin utilización aparente a pesar de que el pretexto para expulsar de allí el Museo del Ejército era la supuesta restauración en sus estancias de lo que fue Salón de Reinos, decorado en tiempos de Felipe IV con retratos reales y cuadros de batallas, entre otros la Rendición de Breda de Velázquez.

Independientemente de las sentencias que dicten tanto el Tribunal Supremo como la Audiencia Nacional en cuanto a la falta de fundamento legal de las lamentables y costosas operaciones realizadas, esta Asociación propone volver a la idea expuesta por Elías Tormoen 1912 para  restablecer en lo posible el Salón de Reinos, utilizando el resto de las estancias de dicha Ala Norte para exponer  en ellas una parte de las armas, banderas y uniformes representantes de lo que fueron los Ejércitos de la Monarquía española en los siglos XVI y XVII, coetáneos con el Salón de Reinos  en el momento en quela Monarquía alcanzó la cumbre de su poder militar.

Entendemos que  con esta actuación se remediaría en lo posible el tremendo daño causado a nuestro patrimonio histórico y cultural; la capital de la Nación recuperaría parte del  patrimonio expoliado y conservado en Toledo fuera de la vista del público en condiciones que se desconocen, y simultáneamente el Museo del Prado podría presentar el conjunto de cuadros, algunos de gran valor, que volverían al Salón de Reinos, lugar para el que fueron realizados.

Esperamos que esta idea sea apoyada por los ciudadanos españoles y singularmente por quienes son responsables y administradores de nuestro patrimonio cultural e histórico como las Reales Academias y el propio Museo del Prado.

Hace un año del Expolio del Museo del Ejército

Con motivo del aniversario de la creación de esta página web, y de la conferencia que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid con el título del Expolio del Museo del Ejército, os dejamos con el siguiente poema leído en tal acto.

Érase un Museo del Ejercito
en Madrid
¡Un Museo con sosiego!
¡Necesario!
¡Sin tormento!
¡Inmenso!

Tenía
Tanta historia Española
¿Qué sucedió?
Una mano tirana,
una noche
lo alzó,
llena de envidia,
en un cielo turbio,
de la dormida Villa.

Madrid, lo había alimentado
Él y de Ciencias Naturales,
los Museos suyos, más antiguos,
creados con un señorío honrado.

Nunca quiso peregrinar
a Toledo
donde nunca fue llamado,
pero el capricho,
de unos políticos
funestos,
de crear otro Museo lejano,
con muchas facturas y denuedo

¡Sin todavía inaugurarlo!
¡Deambulando!
en cientos de cajas
de contenidos inciertos,
con lazos,
a una
llamada que derrama,
lejanía y villanía.

¿Qué destino incierto?
La figura se llama
restituir el Museo
a Madrid.
Ha sido la intención
de la Asociación
que así se formó,
para no su desaparición.

¡Museo!
Eras deseado y temido
por haber nacido
en la villa encendida
y, esplendida

No bien mirado,
mal considerado,
por algunos políticos,
llenos de caprichos,
de malos hechos,
por nosotros padecidos.

¿No se puede negar?
Nos dejaron el Museo
a oscuras,
de mirar

¡Tanta hermosura!
la historia militar de España,
llena de inmensa galanura.

¡El Museo!
les molestaba,
que estuviera
atado de poderío,
en la cercanía
de otros orgullosos
que la eternidad
viera.

¡Implacables!
¡Prado!
¡Thyssen!
¡Reina Sofía!
¡Jardín Botánico!
¡Museo Naval!
Compartir
encuentros dichosos
con
la Cibeles y Neptuno
de guardia permanente,
a los siempre respirando
¡Millones de seres visitando!

¡Único en el mundo!
Él del Ejercito por su valor,
con tanto esplendor
alrededor.

¡Madrid! Capital del Reino
Te llaman por ahora
Trémula de jardines
¡Te han expoliado!
nuestro Museo Madrileño
del Retiro cercano.

Ahora, ya no eres
especial de enojos
¿Porqué?
Te han quitado
parte de tus ojos,
¿El responsable
no está absuelto?
¿Queremos por ello?
¡El Museo devuelto!

¡Pesares!
serían placeres,
sí retornaras
en fechas señaladas,
para pisar tu alfombra,
rodeada de banderas
y armaduras,
sendas de embeleso,
que ahora es fatal sombra.

¿Quién podrá restituirlo
para difundirlo
sin ninguna destrucción,
con mucha emoción?
¡Bajo la calma!
que tiene su esclarecida alma,
que su vuelta reclama.

De una expoliación,
por acción u omisión
de perdida o destrucción
del
Patrimonio Histórico Español

Juan Manuel Gracia Menocal
Leída el 18 de Enero 2010
en el Ateneo de Madrid
en la Conferencia titulada
Expolio al Museo del Ejercito de Madrid

Carta a los Socios

Madrid 26  de noviembre de 2010.

 

Estimados socios y simpatizantes:

 

Conforme a lo acordado por la Junta Directiva, y tras la  inauguración del Nuevo Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo, paso a darles cuenta de la repercusión de este desafortunado acontecimiento, en la integridad y conservación del Patrimonio histórico custodiado por nuestro Museo, al tiempo de informarles de la situación judicial y de las gestiones realizadas y pendientes de realizar por nuestra Asociación.

 

Se ha producido una importante disminución de los fondos de  la exposición permanente (de casi 18.000 en Madrid a unos 5.000 en Toledo), y una dispersión de su mayoría por todo el territorio nacional, de la que adjuntamos, como pequeña muestra,  relación de algunos de ellos.

 

En cuanto a la situación judicial, estamos a falta únicamente de la sentencia en el Recurso Contencioso-Administrativo, seguido ante la Audiencia Nacional. Como curiosidad y prueba de la ligereza con que vienen actuando los sucesivos Gobiernos, en cuanto a nuestro Museo se refiere, desde el primero, presidido por D. José María Aznar (1996), hasta el actual,  les diremos que en el último tramo del Proceso, apareció el Real Decreto 636/2010 de 14 de mayo, del Ministerio de Presidencia del Gobierno, por el que se regula el funcionamiento del Museo, en cuyo preámbulo, sorprendentemente, se dice que, “Finalmente, por acuerdo del Consejo de Ministros, celebrado el 25 de julio de 1996, se dispuso[…]  el desalojo del Museo del Ejército y su traslado al Alcázar de Toledo…”. Nuestra Asociación tenía constatada la inexistencia de cualquier disposición legal al respecto, corroborada por la propia Presidencia del Gobierno que, a instancia nuestra, había comunicado al Tribunal que no existía acuerdo alguno sobre el desalojo y traslado del Museo. De nuevo nos dirigimos a Presidencia del Gobierno, pidiendo aclaración, y el resultado ha sido que, el pasado día 23 de octubre, apareció en el BOE una Corrección de errores, consistente en suprimir la referencia al acuerdo, al Consejo de Ministros y a la fecha (extremos que hemos citado anteriormente, en negrilla y subrayados), sin sustituirla  por otra cosa y sin más explicaciones.

 

Entendiendo la mala fe, y la intención de desvirtuar la realidad, por parte del Ministerio de la Presidencia, interpusimos querella por falsedad en documento público, ante el Tribunal Supremo, contra la Ministra firmante del Real Decreto, –antes de aparecer la Corrección de errores–,  querella que actualmente está en trámite de informe del Fiscal.

 

En espera de lo que resulte de la sentencia en el Recurso Contencioso-Administrativo,  nuestra actuación está dirigida al retorno a Madrid del mayor número de objetos, principalmente  los que aquí se exhibían, y ahora están dispersos, para restablecer en la capital de la Nación un Museo militar digno.  Sentimos la necesidad de acogernos a algún mecenazgo cultural (estamos en gestión con uno de ellos), y recabamos la aportación de ideas de los socios.

 

Recordamos nuestra página Web [http://www.amigosmuseoejercitomadrid.com ], con el ruego de que le den la mayor difusión posible. También se puede acceder, a través de Google, poniendo en la ventanilla ASOCIACION DE AMIGOS DEL MUSEO DEL EJERCITO DE MADRID.

Con todo afecto,

 

José Durán Moreno

Presidente