Comentarios sobre el nuevo Museo del Ejército por don Apolo Ruiz de Azcárate

Desde mi punto de vista,  como guía titulado de Museo con muchos años de experiencia, puedo relatar algo  sobre la visita que he realizado recientemente al Museo del Ejército en  Toledo, insisto solo desde  el punto de vista museístico, no histórico.

En primer lugar en ningún Museo, la librería se encuentra  a la entrada del mismo porque se supone que la posible adquisición de recuerdos se decide una vez visitado el Museo y no al llegar.

Inadmisible en cuanto al respeto y  conservación de monumentos históricos, según las normas de la UNESCO suscritas por España, ha sido la forma en que se ha adulterado la pétrea fachada norte  del Alcázar al adosarle debajo una horrible construcción de mármol que contrasta con el resto del edificio adulterando el conjunto.

Una vez dentro del Museo  los letreros resultan de un tamaño tan pequeño que hace falta una lupa  para leerlos lo cual puede ser una ventaja dada la tergiversación de los hechos que contienen; para colmo, la mayoría  están colocados en  lugares  que  no hay quien los lea, dado su difícil acceso.

Las pocas salas dignas de ese nombre, pues gran parte de la escasa superficie expositiva se sitúa en pasillos, parecen pertenecer a un hospital, por lo blanco de sus paredes.

En lo relativo a la señalización interior, las direcciones están tan poco claras que es preciso preguntar a los vigilantes y, si no se encuentran, es posible que alguien se pierda y se pase tres días en el Museo  sin poder salir.

Es lo que puede decir desde el punto de vista antes indicado; en su conjunto el Museo como tal no me ha gustado nada. Una lástima y un dispendio inútil.

 
Apolo Ruiz de Azcárate