La ampliación del Prado y sus daños

El proyecto

José María Aznar va a protagonizar una iniciativa contra el Patrimonio Nacional, nada más llegar a la Presidencia, de suma importancia. La operación conocida como la ampliación del Museo del Prado va a tener dos damnificados: el barrio del los Jerónimos y el Museo del Ejército.

Fue presentada a la opinión pública, como una necesidad de espacio para exponer las pinturas almacenadas en los sótanos de la pinacoteca. Una vez terminada el director Zugaza en un arranque de sinceridad, que bien podría haber tenido antes de iniciarse la misma, señalaba que “no sabía qué utilización dar a la antigua sede del Museo del Ejército”.

el-cubo-de-moneoLos ladrillos del cubo de Moneo en los Jerónimos, se erigen con una palmaria falta de sensibilidad artística, y lo que es peor aún, soslayando la ley del Patrimonio que protege el monumento. Tampoco se tiene en cuenta la opinión mayoritariamente contraria de los vecinos del barrio, ni de arquitectos y urbanistas como Foster o Lamela que son ajenos al sustancioso negocio que supone la obra para aquellos que están bien conectados con el Patronato del Prado.

En lugar de planificar un crecimiento armónico, sin dañar el entorno o a otros sectores de nuestra cultura, como hubiera sido ampliar por el subsuelo del jardín Botánico. De manera similar a como se amplió el museo de Bruselas o el Louvre. Se optó por la peor solución practicar el canibalismo artístico y laminar dos joyas de nuestro patrimonio. Todo ello sin reparar en gastos, para la mayor gloria y vanidad de unos políticos cuya incultura solo es superada por su incompetencia.

La Justificación

Sala del Museo en Madrid 2A falta de espacio expositivo, para el Museo del Prado, era preciso presentar una razón constructiva que justificara el traslado del Museo del Ejército de su sede. La recuperación del Salón de Reinos, del palacio del Buen Retiro, fue la idea propuesta. Para ello Aznar contó con la inestimable colaboración de dos prestigiosos hispanistas: J.Brown y J.H. Elliott.

Ambos en un ejercicio de arqueología palaciega, basándose en el relato del comerciante inglés Robert Bargrave que lo visitó en el invierto de 1954 – 55, establecen la hipótesis de la existencia de una balconada interior que circunvalaba todo el Salón y permitía la celebración de obras teatrales, dándole así a la estancia una doble utilización: salón del trono por el día, y corral de comedias por la noche, algo similar a “Belle de Jour”. Esta “recuperación” fue recibida de manera entusiasta por el Gobierno, con Miguel Ángel Cortés oficiando de ponente.

Existen numerosos elementos que permiten rechazar la hipótesis anterior:

  • No es plausible que el salón del trono sea utilizado como teatro, cuando sabemos la existencia de una estancia as hoc, el coliseo, a pocos metros y dentro del palacio “los reyes se entretienen en el Buen Retiro oyendo las comedias en el coliseo” (Pellicer, Avisos históricos Semanario Erudito 1640).
  • Tampoco era el Buen Retiro una construcción que tuviera falta de espacio y esa doble utilización iba contra la etiqueta y protocolo de la Casa de Borgoña y si se tiene en cuenta el comportamiento de la época en esas representaciones “en la cazuela de las mujeres han echado entre ellas ratones en cajas… y las damas se entretenían tirando huevos plateados llenos de agua de olor…” (Pellicer Op. Cit.)
  • La existencia de una balconada hubiera reducido el Salón de Reinos en lugar de engrandecerlo y la circulación de personas no hubiera sido posible a causa de la etiqueta (cubiertos ante el Rey solo los Grandes de España y por encima de él, nadie).
  • Los cuadros de Zurbarán no cabrían en el espacio existente entre balcones y ventanas si se añade una balconada interna.
  • “Los reyes estaban en la eminencia de las puertas” (Manuel Gallegos, Silva topográfica 1637), es decir sobre las puertas y no junto a ellas como les coloca Brown y Elliott, para poder poner su balconada.
  • Brown y Elliott justifican que Bargrave en su relato no haga mención de las pinturas del Salón “porque en invierno éstas solían sustituirse por tapices en los palacios españoles”. No obstante, si se continua con el relato “se ve que hay otra larga galería con gran copia de pinturas”. Por ello es difícil de aceptar, que siendo el principal motivo decorativo del Salón de Reinos los retratos reales, las pinturas de batalla y los trabajos de Hércules de Zurbarán; fueran sustituidos por tapices en invierno y no ocurriese lo mismo con otras estancias menos representativas del palacio. Sería renunciar la mitad del año al mensaje subliminal que se quería trasmitir a los embajadores y enviados extranjeros a través de las pinturas.  Objetivo principal del Conde-Duque y como lo realizó Velázquez al decorar el Salón.
  • Antonio Ponz en su obra Viaje de España (1793), en la parte dedicada a los Reales Sitios no hace ninguna mención a la balconada siendo por otra parte un relato pormenorizado y meticuloso de todo aquello que es reseñable en los diferentes palacios. Tampoco Gallegos (1637), Conca (1797), Mesonero Romanos (1867), Elías Tormo (1912), Marañón (1940), y Pantorba (1955) encontramos la menor referencia a la balconada interior.
  • El conde de Maule en su obra Viaje por España, Francia e Italia (1812), describe con detalle el Salón de Reinos en la época que lo visitó, 1812, se llamaba Sala de Cortes al encontrarse entonces el Salón del Trono en el palacio de Oriente. No menciona ninguna balconada interior en dicho espacio, aunque más adelante al hablar del teatro de palacio (coliseo) dice textualmente “la platea es de bastante extensión, circuida de cinco órdenes de palco, con su balaustrada, doradas”. No es lógico que describa con todo detalle las balaustradas de un teatro, cuya existencia es normal, para pasar por alto “otra” en el antiguo Salón del Trono, cuya construcción hubiera sido completamente novedosa.

Todos estos autores reseñan meticulosamente el palacio de Buen Retiro, y sus testimonios además de coincidir entre sí, coinciden también con las principales fuentes del siglo XVII que poseemos: Manuel Gallegos y J. Pellicer. Testimonios que están en consonancia con la costumbre en la construcción de los palacios en España y la etiqueta borgoñona de uso en la corte. EN resumen, todas ellas son más fiables que el relato de un comerciante inglés, en el que se basan Brown y Elliott para sustentar su hipótesis. Lo más sorprendente, es que los elementos indicados estaban al alcance de estos autores si se hubieran molestado lo más mínimo en buscarlos.

La recuperación del Salón de Reinos supondría una inversión cuantiosa en un proyecto con escaso valor cultural, aunque sí curioso. Por un lado sería preciso trasladar varias pinturas desde el Museo del Prado: 6 de Velázquez (los 5 reales y la rendición de Breda), los 11 de Zurbarán, 2 de Leonardo, 1 de Pereda, 1 de Mayno, 3 de Carducho, 1 de Castello y 1 de Cajés.

Todas las pinturas fueron pintadas para dar una impresión de conjunto, pues lo importante era el mensaje político, no su contemplación singular. Por ello la parte inferior de los cuadros de batalla y de los trabajos de Hércules están por encima del dintel de las puertas. Si se coloca la balconada propuesta por ambos autores, los cuadros bajan y su contemplación es acorde a nuestra época, pero no con la ideada con Velázquez en el siglo XVII. Aquí reside la curiosidad del proyecto, construyendo la balconada interna se logra la contemplación singular de las pinturas, aunque construyendo el Salón de Reinos que nunca existió.

Un Poco de Historia

El museo a pesar de su denominación no es propiedad del Ejército de Tierra, sino que como todos los museos nacionales sus titularidad pertenece al pueblo español.

Fue el primer museo nacional que se fundó en España en 1803. Ocupó unas estancias del palacio de Monteleón, colindante con el parque de Artillería.

Cinco años después, el 2 de mayo, los soldados allí destinados se unirían al pueblo de Madrid para enfrentarse a las tropas napoleónicas de ocupación. La mayor parte de ellos sucumbirían en el intento, los restantes serían fusilados al día siguiente en las tapia del Retiro. Este solo hecho lo hace único. Es el único museo existente en el mundo, que con su personal y sus fondos se ha enfrentado a un invasor. No obstante su importancia cultural no radica únicamente en este retazo de nuestra historia sino en la calidad de los fondos que posee, más de 33.000.

En 1813 tiene lugar la huida de España del rey José I y en su equipaje traslada a Francia el mayor expolio cometido contra nuestro patrimonio cultural de toda nuestra historia. Un año después el museo será instalado en el palacio de Buenavista, antigua residencia de Godoy. El general Espartero, después del abrazo de Vergara decide instalarse allí y los fondos del museo se colocaron en la crujía norte del palacio de Buen Retiro. Era lo único que quedaba en pie, además del Casín y la iglesia de los Jerónimos, después del paso de los franceses por Madrid y de utilizar como cuadras para la caballería de Murat el palacio que el Conde-Duque ofreció a Felipe IV

La formación, consolidación y crecimiento del museo tiene lugar en el siglo más difícil de nuestra historia, en las condiciones más adversas que imaginarse puedan. En cien años, España atraviesa por: tres guerras civiles, cuatro abdicaciones, un derrocamiento, una república, dos instauraciones monárquicas, dos restauraciones borbónicas, siete constituciones, dos invasiones extranjeras, la pérdida del imperio americano y de oriente, una guerra con EEUU, cuatro regencias y numerosos pronunciamientos militares.

Catálogo impresionante de inestabilidad política que obliga a rendir testimonio de admiración a todos aquellos que con su trabajo lo hicieron posible y que fueron capaces de salvaguardar y legarnos un Patrimonio Histórico de incalculable valor. Cuya conservación y transmisión a las sucesivas generaciones nos corresponde, ineludiblemente, hoy a nosotros.

Al poseer este museo el carácter y contenido de la historia general de España, su sede natural es la capital de la nación. Además existe otra razón y es que llevaba en ella más de 200 años y los museos no son circos para trasladarlos de ciudad en ciudad. Hasta la fecha nadie ha dado una razón cultural que justifique su traslado. Había otras opciones para incrementar el espacio del museo del Prado y el proyecto para la “recuperación” del Salón de Reinos, como he demostrado más arriba se sustentaba en una falsedad, eso sí avalada por dos prestigiosos hispanistas a quienes el Consejo de Ministros condecoró por si consejo con dos Grandes Cruces. Lo que cobraron lo desconozco. Por todo ello, creo que sería justo darle al señor Aznar el segundo puesto en la lista de expoliadores de nuestro Patrimonio Nacional, que hemos tenido a lo largo de nuestra historia, justo detrás del rey José I.

El Traslado

ihycm-2834-b-gExiste un aforismo que señala que el traslado de un museo equivale a la mitad de un incendio. Contemplando lo sucedido con la Tizona, con la colección de Medinaceli, con la hoploteca y con la colección de artillería; no puede tildarse de exagerado el aforismo anterior.

Nadie ha dado una razón plausible que justifique el traslado a Toledo, ni de su ubicación en el Alcázar. El único dato que poseo es que el alcalde de Toledo en la época era también compañero de estudios de Aznar. Según pasan los años parece confirmarse que el que después sería Presidente del Gobierno, en su juventud iba con malas compañías.

El Alcázar de Toledo ya tenía su propio museo de historia militar, además del pequeño museo en torno al asedio que sufrió en los inicios de la última guerra civil.

La decisión del traslado es, en mi opinión, un error que presenta múltiples aspectos:

  • El urbanístico. la obra de ampliación ha desvirtuado el espacio de la plaza de Zocodover. Toledo es patrimonio de la humanidad, concedido por UNESCO, al igual que en Madrid con el barrio de los Jerónimos se ha vulnerado la legislación que protege a la ciudad de obras que no estén debidamente avaladas. Las autoridades municipales y autonómicas, de ambas ciudades, han prestado su colaboración entusiasta a estos dos desafueros.
  • El arqueológico. Al removerse yacimientos celtas, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos de una manera nada ortodoxa.
  • La económica. Al situar a gran parte del museo en el subsuelo del Alcázar y pegado al cauce del Tajo, será necesario invertir una gran cantidad de recursos para conservar unos fondos, que en su mayor parte son metálicos o textiles. Una elección por encima del suelo y alejada del río hubiera sido más idónea.
  • La política. Ubicar el principal museo de la historia de España en uno de los edificios más emblemáticos, de uno de los bandos contendientes de la última guerra civil, todavía no superada, provocará rechazo. Un museo de historia debe aspirar a ser un lugar de encuentro, no de confrontación.
  • La museológica. En su sede anterior las piezas expuestas eran unas 27.000, en Toledo son 6500 y los criterios expositivos no son didácticos, sino estéticos.

Si se hubieran utilizado adecuadamente los magníficos yacimientos arqueológicos encontrados en el Alcázar. Podría haberse ideado un museo sobre la evolución cultural de la península ibérica, a partir de las diferentes técnicas de fortificación que poseían las civilizaciones que pasaron por Toledo. Ese museo de nueva planta y concepción, sí hubiera enriquecido el patrimonio toledano y nacional en lugar de deteriorarlo.

La salida del Museo del Ejército de Madrid ha significado privar al eje Prado Recoletos de un patrimonio que tiene desde hace más de 200 años, y lo que es peor dividir unas colecciones y perder unos fondos que son insustituibles. Además su nueva ubicación causará un efecto negativo y perdurable sobre la percepción que algunos ciudadanos tienen de sus Fuerzas Armadas.

Diego Camacho López-Escobar

 

 

Desastre y Ruina por Imprevisión. Traslado del Museo del Ejército

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Concurren en el traslado del Museo del Ejército al Alcázar de Toledo, además de una agresión a nuestro patrimonio histórico, una serie concatenada de disparates que han supuesto un despilfarro económico, y que terminará, si Dios no lo impide, con la destrucción de fondos históricos irremplazables, amén del daño infligido al  edificio histórico del Alcázar.

Hechos previos al traslado:

El día 21 de junio de 1994, la Ministra Dª. Carmen Alborch, compareció ante la Comisión de Cultura del Congreso, solicitando, por si fuera necesario por si fuera necesario ampliar el Museo del Prado, el ala norte del Palacio del Buen Retiro, ocupado por Museo del Ejército.

Para buscar una sede, acorde con la importancia de sus fondos, al Museo del Ejército, se crea una “Comisión de Estudio y Preparación de una Posible Nueva Sede”, que no llegó a reunirse.

Con el cambio de Gobierno, el nuevo Presidente de Gobierno; Sr. Aznar decide, sin consulta alguna a los órganos especializados, trasladar el Museo del Ejército al Alcázar de Toledo. Traslado que ya intentaron y desistieron de ello, sin duda tras recibir informes desfavorables,  los Generales Primo de Rivera y Franco, en 1929 y 1965 respectivamente.

Esta es la primera imprevisión, origen de todas las demás y del despilfarro económico, que ha sido, y sigue siendo, el traslado del Museo del Ejército al Alcázar de Toledo, como confirmamos a continuación.

Ordenado, de forma personal, por el propio Presidente Aznar, convencido de que el mayor volumen aparente del Alcázar, era suficiente para permitir, en condiciones ventajosas, la instalación de los fondos del Museo, se procede de forma inmediata  al estudio de la nueva Sede, con el resultado desfavorable por una serie de circunstancias descritas por el Coronel  Ingeniero Politécnico Rocabert Bielsa, de la forma siguiente:

Con respecto a la superficie, hay que decir que aunque el volumen aparente del Alcázar es enorme, tiene en su interior un gran patio de armas rectangular  con claustro, que resta superficie utilizable. Además, de las tres plantas que dispone el edificio sobre rasante, la se encuentra cedida  a la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha para biblioteca pública. Por otra parte el sótano y semisótano, tienen una accesibilidad problemática y el espacio está muy compartimentado. Finalmente la singular tipología del edificio, con gran altura de techos, enormes escaleras, zaguanes, disminuye aún mas la superficie disponible del mismo.

Por la falta de espacio se formó un grupo de trabajo en el que participó el autor del artículo, que llega a la conclusión de que el edificio histórico era insuficiente, por lo que era necesario buscar nuevos espacios arquitectónicos, que se obtendrían mediante la construcción de un edificio de nueva planta, bajo la explanada de la fachada norte del Alcázar, todo ello a pesar de que, al determinar la naturaleza y formación del subsuelo, mediante sondeos y penetraciones dinámicas, el Ministerio de Educación  Cultura y Deportes realizó una cata arqueológica  donde descubrieron restos de cierta importancia. Dejando el Alcázar para exposición permanente y el nuevo edificio para el resto del programa.

Este, a mi entender, es el motivo que, en las dos ocasiones anteriores, hizo desistir a los Generales Primo de Rivera y Franco, pero no en este caso, como, a continuación, como cantan los resultados.

Esta es la segunda imprevisión, de consecuencias desastrosas, por coste y resultados, como se verá claramente de todo lo que sigue.

Continúa el Coronel Rocabert, en la parte del artículo que llama “EMPEZABAN LAS DIFICULTADES”, contando que se organizo el trabajo en dos fases:

Primera Fase; que consistía en la preparación del edificio histórico, para Exposición Permanente.

Segunda Fase;  construcción del edifico de nueva planta, bajo la explanada norte.

Alcázar de Toledo. Museo del Ejército

(Es de valorar en este momento, que aun no se había desarrollado el discurso histórico de Nuevo Museo y, por lo tanto el Programa Museográfico, documento que ha de ser base para la contratación del proyecto de diseño, que se contrató a principios de 2005 (Teniente Coronel Guerrero Acosta, Revista Ejército de mayo de 2007, La nueva exposición del Museo de Ejército). Enorme vació (nueva imprevisión), que permaneció hasta muy avanzadas las obras, como el mismo autor reconoce, al manifestar que al comprometerse, el equipo que se hizo cargo de ello, en el año 2003, las obras del proyecto arquitectónico estaban muy avanzadas. Lo ratifica el General Zorzo Ferrer en la Resista MILITARES nº 73 de octubre de 2005. El Programa Museográfico se entregó en 2007.)

Se empezó por la segunda fase, por cuestiones económicas o de oportunidad, seguimos con el Coronel Rocabert, “EMPEZABAN LAS DIFICULTADES”, por lo tanto empiezan a excavar en la fachada norte del Alcázar, y aparecen todo tipo de restos arqueológicos de gran valor arquitectónico, por lo que hubo que cambiar el emplazamiento del Edificio de Nueva Planta, redactando un nuevo proyecto, que consistió en trasladarlo hacia el oeste, dejando la zona de restos fuera de la edificación, al tiempo que se protegió de la intemperie por una gran losa, que constituyó el suelo de la antigua explanada norte, soportada por una retícula de pilares de 8×8 m. El nuevo proyecto proponía una excavación de 28m a 6m, al pie del Torreón nordeste.

(Debo comentar en este momento que:

Como ya se dijo, en el estudio del terreno se habían encontrado restos de cierta importancia.

El edificio de nueva planta de la explanada Norte, quedaba bajo rasante sin afectar al aspecto externo del Alcázar.

En su nuevo emplazamiento, donde la fachada del Alcázar queda diecinueve metros por debajo de la explanada norte, queda como un edificio adosado al histórico, como una agresión arquitectónica, denunciada ante la UNESCO.

Este error, que se debe considerar de bulto, acarrea nuevos gastos y dilaciones en la obra, que nos relata el propio Coronel Rocabert)

En el nuevo emplazamiento, tras nuevos estudios y proyecto, vuelve a aparecer restos importantes, que  han quedado a la vista del público mediante una estructura con metacrilato, todo con los mismos problemas y dilaciones.)

Pero los problemas aumentan al empezar, la primera fase siempre siguiendo al autor del escrito, diciendo: La ejecución de esta obra fue muy dificultosa. Por una parte el vecino de arriba (la biblioteca de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha) exigía que las obras no afectaran al normal funcionamiento de su actividad, cosa difícil de conseguir cuando, entre otras actuaciones, el proyecto contemplaba la demolición y nueva construcción de los tres núcleos de escaleras. Protegidas que accedían hasta su planta y servían para asegurar la evacuación en caso de incendios, la construcción de un nuevo acceso y la construcción de un nuevo forjado para ubicar sobre él la recepción de la Biblioteca…, manteniendo las seguridades de evacuación, y contra incendios, para hasta 500 visitantes diarios.

La tipología del edificio, conserva partes originales, que requirieron la presencia permanente de un equipo de arqueólogos, por lo que frecuentemente se suspendieron las obras, buscando soluciones a los problemas que constantemente se planteaban. Dice el autor: Las soluciones técnicas que proponía el proyecto, en ocasiones,  eran difíciles de llevar a la práctica. Unas veces, por falta de información sobre el comportamiento de los materiales que constituían el edificio; otras por las sorpresas que se producían al descubrir en ocasiones aljibes, cuevas, galerías o elementos constructivos desconcertantes.

Conclusión: El proyecto arquitectónico, que inicialmente fue de 4.000.000.000 de Pts, para el Edificio de Nueva Planta y 2.000.000.000 de Pts. para la preparación del Alcázar, pasa a ser, según la versión oficial, de 51.383.783,16 € abonados por el Ministerio de Cultura y 12.511.723,08€ abonados por Defensa. Consultadas fuentes expertas en la materia, de forma oficiosa, calculan que el importe real es tres veces mayor que el reconocido, hay que agregar a esto los gasto de almacenamiento de fondos, en los sótanos de la Escuela Politécnica, y gastos de traslado que no conocemos y relaciono aparte.

Como al principio se ha dicho, todo empezó, como previsión, por si el Museo del Prado necesitaba nuevos espacios, por lo que es notable que, después de todo lo descrito, después de desaparecer el Museo del Asedio del Alcázar, y tener desperdigados o en Almacenes visitables, la mayor parte de los fondos del Museo del Ejército, el Ala Norte del Palacio del Buen Retiro, Sede que fue de nuestro Museo, se encuentra desocupada y en situación de abandono.

Coronel Pedro Rey

Reflexiones sobre el Museo del Ejército

salon de reinosEl día 24 de julio de 1996 el recientemente nombrado Presidente de Gobierno D. José María Aznar, acompañado de los miembros del Patronato del Museo del Prado, del JEME y de los hispanistas ingleses Brown y Elliot, decide, aconsejado por estos últimos, la restauración del Salón de Reinos y el traslado al Alcázar de Toledo del Museo del Ejército, después de casi 200 años, en aquel momento de residencia en el Palacio del Buen Retiro.

Esta decisión, a todas luces precipitada, no va seguida de informes rigurosos sobre la conveniencia del traslado, no se hace estudio económico serio del coste de la operación, no se tiene en cuenta el daño que se hace al patrimonio cultural de Madrid, a la historia acumulada durante casi 200 años y al pueblo de Madrid, al que se priva de una joya museística única en opinión del insigne arquitetecto D. Fernando Chueca Goitia.

Lamento no coincidir con las manifestaciones del General Álvarez Carballa en la entrevista concedida a este medio sobre el coste y la duración de una rehabilitación del Palacio del Buen Retiro pues, como se ha demostrado, con el paso de los años el coste del traslado y la construcción del nuevo edificio en Toledo ha superado con creces los de la posible intervención a que se refiere el General Álvarez Carballa.

Es cierto que el Ejército no disponía de fondos para llevar a cabo esta empresa. Pero en aquel momento se había firmado un acuerdo entre los ministerios de Defensa y Cultura por el que este último ponía a disposición de Defensa 4.500 millones de las antiguas pesetas sobrantes de la negociación sobre la colección Thyssen. Este dinero hubiera sido más que suficiente para renovar el Palacio del Buen Retiro.

El coste de la operación “Toledana” ha supuesto 6 ó 7 veces la cantidad citada anteriormente y los gastos de personal y mantenimiento amenazan con ahogar el futuro del nuevo Museo.

Estoy de acuerdo con el general Álvarez Carballa que el Museo de Madrid necesitaba una “poda” de parte de sus fondos, un nuevo plan museográfico y la incorporación de nuevas tecnologías audiovisuales y de otro tipo a la exposición permanente.

Por otro lado, si como se apuntó entonces se pretendía evitar que el Alcázar pasara a manos civiles, había una solución para evitarlo que consistía en mantener en Madrid el Museo con sus colecciones y crear en Toledo un Museo de España siglo XX que comprendiera todos los hechos histórico-militares desde 1898  pasando por la Guerra de África, Guerra Civil, División Azul, Ifni-Sahara y misiones de paz, con un coste mínimo y sin alterar la estructura del Alcázar y su entorno.

En aquellos momentos, 1997-98, el entonces Alcalde de Madrid, Sr. Álvarez del Manzano, ofreció como edificios alternativos en la capital para albergar el Museo la parte del Cuartel del Conde-Duque, aún sin restaurar, o el edificio del Matadero, ambos convertidos hoy en Polos Culturales de primer orden, y una vez más con un coste de acondicionamiento muy inferior al de la solución adoptada.

El traslado se lleva a cabo sin que exista una disposición legar escrita que la apoye, vulnerando la ley de Patrimonio, la carta de Toledo-Washington, las opiniones de la UNESCO, ICOMOS y la Real Academia de la Historia ya que, de acuerdo con las disposiciones de estos organismos, no se puede alterar el entorno ni las estructura de los bienes de interés cultural. De todo ello se hizo caso omiso.

El Museo del Ejército de Madrid contaba con unas extraordinarias colecciones (armas blancas, armas de fuego, banderas, miniaturas, artillería medieval, obras de arte, etc) únicas en el mundo y reconocidas así por los prestigiosos museólogos como los directores de los Museos Militares de París y Londres. Estas colecciones, forjadas a lo largo de 200 años, en la actualidad han visto cómo los fondos que la componían se dispersaban en museos regionales y organismos oficiales de todo tipo o permanecen durmiendo el sueño de los justos en los famosos “almacenes visitables”, causando un daño irreparable, haciendo que su recuperación sea imposible.

La construcción del edificio toledano se hace excavando la fachada N. del Alcázar, excavación que se inicia con bull-dozers sin tener en cuenta los restos arqueológicos que allí pudieran existir, ya que la colina del Alcázar había conocido a lo largo dela Historia asentamientos romanos, visigóticos, árabes y cristianos. Cuando aparecen los primeros restos se inicia una excavación más cuidadosa y científica que la realizada hasta entonces y dirigida por el Director del Museo Arqueológico. Debido a estos descubrimientos y ante la necesidad de conservarlos dada su importancia, hay que modificar el proyecto arquitectónico inicial, lo que supone un coste añadido a lo gastado hasta entonces.

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El resultado de todas estas operaciones ha dado lugar a un edificio frío y desangelado, de hormigón y ladrillo, que desentona con el entorno de forma escandalosa. Este nuevo Museo expone en su colección permanente no más de 5000 fondos, frente a los 25000 que se exponían en Madrid. Sus escaleras mecánicas y sus interminables pasillos no producen emoción alguna en el visitante, ni desde luego exaltan los valores éticos morales y patrióticos que un museo de este tipo debería despertar, como así era el caso del Museo de Madrid según figura en las múltiples opiniones vertidas en los libros de visitas que existen al efecto.

Prácticamente no quedan rastros de la que fue al epopeya del Alcázar, una hazaña única en la historia del siglo XX que despertó la admiración y el respeto del mundo entero. Las referencias a la Guerra Civil son mínimas y las cartelas explicativas que las acompañan a menudo tergiversan y manipulan la Historia.

Por último, quiero desmontar un argumento que se ha empleado con insistencia para justificar el traslado. Se dice que el Museo de Madrid tenía 30.000 visitantes al año y que el de Toledo tendría 300.000. La primera de las cifras es parcialmente incierta ya que , durante la década de los 90, la media de visitantes estaba en torno a los 60.000, cantidad superior a la media de visitas de los Museos Nacionales con la excepción del Prado, Reina Sofía y Thyssen, y es a partir de 1999 cuando empiezan a cerrar salas, se rompe la relación con colegios y asociaciones varias y se suprimen exposiciones y actos culturales. Es a partir de ese momento cuando el número de visitantes disminuye notablemente.

Los 300.000 famosos eran los visitantes que tenia el Alcázar en los años 90 los cuales, como final del periplo artístico por la ciudad de Toledo, deseaban visitar el despacho del Coronel Moscardó (hoy casi oculto), el Museo del Asedio, los sótanos del edificio donde se encontraban la enfermería, la capilla y las otras instalaciones para proteger a las personas asediadas. En aquel entonces había una sección Delegada del Museo de Madrid en Toledo que ocupaba parte de la planta baja y de la primera del Alcázar con unas 15 salas entre las que destacaba la de África del siglo XX. Pues bien, estas salas eran visitadas por una parte mínima de los 300.000 visitantes. Aunque esa cifra fuera cierta, de ninguna manera un criterio puramente numérico puede utilizarse como argumento para destruir 200 años de Historia en un museo único e irrepetible.

Estoy de acuerdo con el General Álvarez Carballa cuando, de forma valiente y gallarda, expone su opinión al final de la entrevista sobre el resultado último del plan museológico (carencia de emoción del museo y no destacar los valores propios del Alcázar), postura que le honra y muy propia de su condición de militar, consciente de la responsabilidad que ello entraña. Por el contrario, no soy muy optimista sobre posibles cambios en el futuro que de alguna manera recuperaran los valores perdidos.

Vivimos en tiempos difíciles en lo económico, en lo moral, en lo social, en la educación y en lo patriótico, pero la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid, a la cual me honro en pertenecer, tiene la esperanza de que, en un día no muy lejano, Madrid podrá recuperar un Museo de Historia Militar que llene el vacío que la desaparición del Museo del ejército de Madrid ha dejado en el corazón de un gran número de españoles, especialmente los madrileños.

 

D. Juan A. Sánchez García

G. B. de Infantería (R) DEM

Ex-Director del Museo del Ejército

Publicado en la revista MILITARES, nº 97, Diciembre de 2012 

MANIFIESTO

Alcázar actual

PROEMIO

El 18 de junio de 2010 fue inaugurado, en el Alcázar de Toledo, el Nuevo Museo del Ejército. Los fondos museísticos que lo integran proceden en su práctica totalidad de la exposición permanente, almacenes y depósitos del Museo del Ejército de Madrid, que, para ejecutar las operaciones previas al traslado, había cerrado sus puertas al público cinco años antes (30 de junio 2005). En ese mismo momento, se ponía fin a más de dos siglos y medio de permanencia ininterrumpida en la capital de España, de uno de los mejores museos militares  del mundo.

CONSIDERACIONES

La totalidad de las naciones del mundo, (salvo una o dos excepciones), cuentan, en su respectiva capital, con el mejor de sus museos militares.  Se explica el hecho porque estos museos, por su contenido, trascienden el aspecto museístico, pasando a ser santuarios custodios de la Historia patria, de sus gestas, del heroísmo, abnegación y sacrificio de sus hombres, en suma constituyen el alma viva de cada pueblo, y reclaman para sede principal la capital de la Nación, junto a su respectiva Jefatura del Estado así como a la de las más altas magistraturas.

En particular, por lo que se refiere a España, cuya riqueza histórica —sin parangón entre las demás naciones—, está construida, y cimentada en buena parte, a lo largo de los siglos, por sus incontables y gloriosos hechos de Armas, hace imprescindible esta presencia del museo en la capital de la Nación. (La unidad de archivo atrae hacia sí  este Museo, junto a la Real Armería, los Museos Naval y del Aire, el Servicio Histórico, el Servicio Geográfico, las Escuelas de Guerra, los Cuarteles Generales, la Cúpula Militar, todo ello en la capital de la Nación)

Así ha sido siempre, así lo entendió unánimemente la sociedad civil española, y así lo manifestó durante estos últimos años desde la primera noticia de traslado del Museo, tratando de evitarlo, aunque sin conseguirlo. Y en esa misma línea y con igual resultado, se ha desarrollado la actividad de nuestra Asociación durante más de trece años.

LLAMAMIENTO A LA SOCIEDAD CIVIL

Este resultado adverso, materializado en la instalación del Nuevo Museo en Toledo, no desvirtúa ni hace decaer el hecho de que la capital de la Nación siga siendo el lugar idóneo para sede de su mejor museo militar. Además, en nuestro caso, concurren una serie de circunstancias que pasamos a analizar y que justifican  que nuestra Asociación se dirija a la sociedad civil española convocándola para que, de nuevo, se manifieste y, actuando a través de todos sus sectores y medios, apoye esta idea,  propiciando así que el Gobierno, consecuente con este clamor ciudadano, disponga la creación  en la capital de España de un Museo Histórico Militar del Ejército de Tierra, de titularidad estatal y categoría nacional.

Las circunstancias a que nos hemos referido y que, en principio, facilitarían los primeros pasos de nuestro proyecto, son:

a) El número de fondos que el Museo del Ejército tiene a su cargo está “en torno a 37.000 piezas”, de las que en su actual exposición permanente se exhiben solamente 4.629. El resto de los fondos (más de 30.000), están repartidos en almacenes (algunos de ellos “susceptibles de ser visitados”, previa solicitud y autorización), y el resto en “depósitos en otros museos, unidades del Ejército y en instituciones civiles”. Este elevado fondo museístico, —aun reduciéndolo tras una cuidada selección—, ofrece un número inicial suficiente para atender cumplidamente nuestro objetivo.

b) En cuanto a aspectos tales como Organización, Titularidad,  Dirección, etc. estarían resueltos de antemano con sólo considerar el futuro Museo, como un segundo cuerpo del existente en el Alcázar de Toledo. Esta figura no resultaría nueva ni extraña, puesto que, desde el año 1979, el Museo del Ejército de Madrid contaba con una Sección Delegada en el Alcázar de Toledo, que exhibió, durante cerca de treinta años,  más de 5.000 fondos.

c) Sobre la financiación, pueden seguirse,  las mismas pautas establecidas en el Acuerdo de 24 de julio de 1997 entre los Ministerios de Defensa y Cultura, para el traslado del Museo de Madrid a Toledo, por la similitud de ambas operaciones.

DISPONIBILIDAD DE NUESTRA ASOCIACIÓN

Nuestra Asociación ofrece a quienes deseen participar en este nuevo e ilusionante empeño, los medios de que modestamente dispone, habida cuenta de su condición de Asociación civil, sin ánimo de lucro, en especial su organización, la página web y el correo electrónico, así como las interesantes reuniones-tertulia de los miércoles de todas las semanas.

Madrid  enero de 2013.

ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MUSEO DEL EJÉRCITO DE MADRID.

Registrada en la Comunidad de Madrid en 1999 con el número 19.617

Romero Robledo 12, 6º B.- 28008 MADRID.

Tfno 91 543 17 86

http://amigosmuseoejercitomadrid.com

Museo del Ejército (Quién te ha visto y quién te ve)

La práctica totalidad de la sociedad española, en sus diversos sectores, se mostró en todo momento contraria al traslado del Museo del Ejército. Se consideraba como el mayor atentado cultural de los últimos tiempos y se acumulaban muchas y poderosas razones en favor de prolongar su permanencia en Madrid, donde era uno de los tres mejores museos militares del mundo,  el primero de ellos, sin duda, en al menos cuatro de sus más famosas colecciones. Así lo describía en un artículo el General Alvarez Carballa, en valioso testimonio, por sustentarlo el mejor conocedor tanto del Alcázar Toledo como del Museo del Ejército, del que a la sazón era  Director, y a cuya orden se acometían por entonces los preparativos de desmontaje y embalaje, para el traslado del Museo, que al año siguiente (2005), cerraría su puertas al  público en Madrid:

“Se trata de un Museo con una extraordinaria riqueza de fondos, que, especialmente en aspectos como Artillería antigua, armas blancas y de fuego, colecciones como la armería de Medinaceli, o piezas como la Tizona del Cid o la espada jineta de Boabdil, y otras muchas, que harían interminable su relación, le hacen uno de los mejores del mundo. Por otra parte escenarios como el famoso Salón de Reinos, son por sí mismos piezas de Museo, y el conjunto de continente y contenido, la presencia de gloriosas Banderas y de recuerdos entrañables de nuestra Historia, ha conmovido a generaciones de visitantes que han tenido ocasión de contemplarlos. Y, desde un punto de vista museológico, se trata de un Museo de los llamados románticos (“MILITARIA”, Revista de cultura militar, nº 18, año 2004, pág. 89).

Sin causa para remover el Museo, y sin otra razón: a) para quien dio la orden de traslado que su propio criterio y capricho personal, y b) para quienes la ejecutaron, que la obediencia debida, se esperaba que, una vez en el digno y glorioso Alcázar, el Museo cumpliese  su sagrado cometido. La dolorosa y triste realidad ha sido muy otra, según describe, con su indudable autoridad, el Coronel D. J. Luis Isabel:

“Son escasos los retratos que ofrecen datos sobre los personajes que representan y lo mismo sucede con otras piezas. ¿Dónde se habla de las gestas gloriosas de nuestro Ejército, de sus victorias y derrotas en los campos de batalla, de los hechos heroicos protagonizados por nuestros soldados, de sus sacrificios y abnegación? ¿Dónde aparece el homenaje a nuestros héroes, la casi totalidad de ellos ocultos para siempre? El hecho de que se trate de un museo estatal no obliga a darle el mismo trato y sistema expositivo que el de otros museos de igual carácter. Un museo de este tipo debe saber mostrar las glorias del Ejército para que los españoles  que lo visiten se sientan orgullosos de él, y esto, siento decirlo, no se ha logrado o, lo que es peor, no se ha pretendido”. (ATENEA, nº 40 Octubre 2012, pág. 78).

Por su parte, el General Alvarez Carballa, ocho años después de su elogioso artículo sobre el Museo en su sede del Salón de Reinos,  manifiesta en una reciente entrevista:

“Un museo militar tiene que ser capaz de crear un clima, un ambiente, una emoción, de forma que, sin faltar al rigor científico o a la Historia, el visitante salga poco menos que dando Vivas a España. Me parece que no se ha conseguido. Echo en falta lo que podemos llamar emoción y, en otro orden de cosas, destacar los valores propios del Alcázar. (“MILITARES”, 96, Julio 2012, pág. 11)

Museo del Ejército, nuestro orgullo, quién te ha visto y quién te ve.

 

Alfredo García de Moya.

Octubre 2012.

Los problemas del museo instalado en el Alcázar

En la prensa de Toledo y en relación con el Museo instalado en el Alcázar, han aparecido unos comentarios, que es necesario matizar o corregir, en honor a la verdad, por las inexactitudes que contienen.

Dichos comentarios se refieren a los recortes en Defensa y a su incidencia en el Museo ¿del Ejército? Lo justo sería decir “el Museo instalado en el Alcázar”, pues el Museo del Ejército está ahora deshecho, con la mayor parte de sus fondos repartidos en cesiones temporales a diversos organismos, o encerrados en almacenes visitables (¿por quién? Parece ser que sólo por quien investigue algo a lo que afecten directamente). Y del Museo del Alcázar tampoco pueden verse más que piezas aisladas. (¿Dónde está el resto?). Se han deshecho el Museo del Ejército y el del Alcázar, sustituidos por una simple exposición de una pequeña parte de sus piezas, que no podemos calificar de verdadero museo militar. Y en ello se han gastado enormes cantidades de dinero, que tenemos que pensar que algo han contribuido a la grave crisis que padecemos. Y hay que añadir su costoso mantenimiento, que exige necesariamente recortes en el mismo.

Un diario que siempre nos ha merecido gran confianza por su seriedad informativa y nivel de sus artículos, nos ha sorprendido con su editorial del día 4 de abril, en que se dice: …hemos confirmado que de cierre, nada, que el museo, el más visitado de los públicos de España(1), continúa con las puertas abiertas pese a los recortes… El museo debe apretarse el cinturón, claro, como todos los españoles… Pero de ahí a que el mejor museo de historia militar existente(2), al menos a nivel europeo(3), vaya a echar el cerrojazo, nada de nada. Y el día 5, en un artículo sobre el mismo tema, dice que, según sus fuentes, se está elaborando un estudio, a petición del Ministerio, encaminado a reducir el gasto del museo ante los recortes… Asimismo habla de unas previsiones de gran número de visitas en los días festivos de Semana Santa. Y también dice que el Presidente de la Comisión de Defensa del Congreso desmintió el cierre del Museo; que apuntó la posibilidad de alguna modificación en el horario, y que aclaró que el Ministerio ha solicitado, a los jefes de los Estados Mayores de los tres Ejércitos, proyectos para reducir gastos en cualesquiera establecimientos e instalaciones… A continuación informa de que el portavoz del Ayuntamiento de Toledo manifestó no tener constancia oficial de reducción en el presupuesto del Museo y que subrayó que cualquier recorte en dicha institución supondría “un paso atrás para la cultura, el turismo y la vida económica de la ciudad de Toledo(4).

Con fecha 18 de abril, y bajo el titular Las cuentas de Defensa hacen tambalear al Museo del Ejército, un periódico digital de Toledo, cita las instrucciones para que se haga posible una reducción muy notable del gasto anual. Además dice que, según sus fuentes, … en el caso del Ejército de Tierra, es el Museo de Toledo el que se ha analizado al detalle, con el fin de evaluar un posible cierre temporal o ajustes en sus días de apertura(5).

    Sigue un comentario, con alusión a un documento en que se dice que el Museo abrirá tal número de días a la semana, a propuesta del director… que haga posible una muy notable reducción del gasto anual. Después dice que se estudia seriamente el cierre temporal del Museo, que podría ser indefinido. Y continúa: Pero el peligro no es sólo económico, y ahí está la base que podría llevar al Museo a un cierre largo y prolongado….Después dice: A los militares no les gusta el Museo..(6). al que considera (con razón) Fiel a esa manía “oenegera” de la exministra de Defensa… Y termina diciendo: Un cierre prolongado “permitiría” un rediseño del Museo. Y ahí está el peligro o la oportunidad, como ustedes gusten(7).

Como decíamos al principio, para que quede establecida la verdad, es necesario corregir las inexactitudes contenidas en los párrafos citados y aclarar algún punto más.

1)      El museo público más visitado de España es, con mucho, el del Prado. El Museo del Ejército, era el segundo en número de visitas, en la capital de España. El Alcázar era el monumento más visitado, después del Prado y el Valle de los Caídos. Unía a su maravillosa arquitectura renacentista, los recuerdos del asedio, que constituían la parte  mayor y de mayor atracción de su museo.

2)      El mejor museo de historia militar existente lo era el Museo del Ejército, en Madrid, tanto por el número como por la calidad de sus fondos, especialmente por sus colecciones, ahora deshechas. Así lo calificó un director del Museo del Ejército de Francia. Y se ha contado cómo en Inglaterra se ha dicho que para ellos ha sido bueno el traslado, porque tenían el segundo museo militar del Mundo y ahora tienen el mejor.

3)      Lo era no sólo a nivel europeo, sino mundial, pues los mejores museos militares del mundo están en países europeos.

4)      El gran paso atrás para la cultura ha sido el deshacer el Museo del Ejército y el Museo del Alcázar. Y para el turismo y la vida económica de Toledo, la nueva instalación más bien será negativa, pues el Museo del alcázar, con los recuerdos del Asedio, eran un gran atractivo, que por ahora no existe, lo que lógicamente supondrá una tendencia a disminuir en vez de aumentar su número de visitantes. Hay que ver si mantiene el enorme número de visitantes, de España, de Hispanoamérica y de Europa, e incluso de países ajenos a nuestra cultura. Para Toledo supone el haber alterado su maravilloso Alcázar, infringiendo la Carta de Venecia y la de Washington, sobre las ciudades Patrimonio de la Humanidad, con el perjuicio que ello podría acarrear a la ciudad.

5)      Naturalmente, el costoso mantenimiento del Museo instalado en el Alcázar obliga a estudiar su rebaja como sea. Ello resalta más, cuando se recuerda el bajo presupuesto que tenía el mejor museo militar del mundo, en Madrid.

6)      La instalación actual no gusta a los militares, ni a nadie que haya conocido el Museo del Ejército, el auténtico, que estaba en la capital nacional y ahora está deshecho.

Pues sí, es una oportunidad, que debería saberse aprovechar. Pero un rediseño no sería suficiente. Es necesario enmendar el enorme daño hecho a la cultura en general, a la cultura de defensa, a la Historia de España e incluso a su economía, con la enormidad del gasto hecho para deshacer, en vez de para mejorar. La crisis actual obligar a retrasar esa recuperación, pero debe tenerse presente para efectuarla lo antes posible.

AAMEM

Fondos del Museo del Ejército en Toledo exhibidos al público (Exposición permanente)

ANTES DEL TRASLADO:

(Datos facilitados por el Director del Museo en 1999)

  • En la sede de Madrid   17.700
  • En la Sección  Delegada del Museo, en el Alcázar de Toledo 5.976.
  • TOTAL FONDOS EXHIBIDOS antes del traslado  23. 676

DESPUÉS DEL TRASLADO:

(Dato del Comisionado Jefe del Programa de Traslado, en 05.04. 2010)

TOTAL FONDOS EXHIBIDOS, después del traslado     4.629

 

DIFERENCIA:

  • Antes 23.676
  • Después 4.629
  • DIFERENCIA  19.407      

 

 CONCLUSIÓN:

En el Alcázar de Toledo se exhibe UNA QUINTA PARTE de los fondos que se exhibían en Madrid.

A los efectos prácticos, SE HA PRODUCIDO UNA DISMINUCIÓN PATRIMONIAL DE 19.407 FONDOS, que ahora no pueden contemplarse en la Exposición permanente.

 

SALAS NOBLES DEL MUSEO CERRADAS AL PÚBLICO “POR RAZONES TÉCNICAS” DESDE EL AÑO 1999.

  • De maquetas
  • De Costa
  • De la Guardia civil
  • De Sanidad
  • Árabe

Han estado CERRADAS –desde 1999 hasta 2010–  11 AÑOS

La mayoría de los fondos que exponían, no han sido expuestos nuevamente en Toledo, pasando a almacenes o depósitos

CIERRE DEFINITIVO DEL MUSEO AL PÚBLICO HASTA INAUGURACIÓN EN TOLEDO

Desde 30 de Junio de 2005 hasta Junio de 2010

CERRADO 5 AÑOS

CONCLUSIÓN: Durante  este tiempo, EL MUSEO NO CUMPLIÓ SU FUNCIÓN SOCIAL, que consiste, como institución de carácter permanente, en exhibir las colecciones del Patrimonio Histórico Español puestas bajo su custodia.

 

EXPOLIACIÓN.

(Definición legal)

LEY 16/1985 de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español.

Artículo 4.- “A los efectos de la presente Ley, se entiende por EXPOLIACIÓN, toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o algunos de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español, o perturbe el cumplimiento de su función social”.

 

 LECTURA:

A) Los bienes se ponen en peligro cuando se mueven SIN CAUSA O MOTIVO, como en el presente caso.

B) Se perturba el cumplimiento de la función social, CUANDO SE CIERRAN LAS SALAS O EL MUSEO ENTERO Y SU EXPOSICIÓN PERMANENTE, SIN CAUSA O MOTIVO Y CUANDO SE OCULTAN FONDOS DE LA EXPOSICIÓN PERMANENTE, pues, en todos los casos, se imposibilita al ciudadano  la contemplación pacífica del tesoro patrimonial que le pertenece.


Datos recopilados por D. Alfredo García de Moya.

Enero 2012.

España en la Guía del nuevo Museo del Ejército de Toledo

¿Cabe la palabra España en el Museo del Ejército de Toledo?

Si nos atenemos a lo que se nos dice enla Guía Abreviada Oficial  del nuevo Museo del Ejército en Toledo, parece que no.

No es el caso de entrar –lo haremos en otra ocasión—acerca de lo prometido cuando se presentó con gran alharaca propagandística lo que iba a ser el nuevo Museo del Ejército en Toledo y lo que luego ha resultado ser.

Una vez más la montaña parió un ratón, que además es deforme.

Volviendo ala Guía Abreviada, cuando nos presenta el apartado “Monarquía hispánica (1492-1700)” (Pág.17), dice textualmente  lo siguiente:

“La unificación de los territorios que hoy día integran el Estado Español se logra a finales del siglo XV cuando los Reyes Católicos reciben de Boabdil, último rey de Granada, las llaves de la ciudad”.

Es difícil reunir en pocas líneas los disparates históricos que figuran en  lo  transcrito y que luego se repiten en el interior del Museo. 

Yendo de menos a más, resulta que  entre los territorios que “hoy día integran el Estado Español” figuran Melilla, integrada en España de hecho en 1497 y de derecho en 1556. En cuanto a Navarra se incorporó  a España en 1515; lo mismo ocurrió con  Ceuta, que permaneció española  cuando Portugal se separó de España  en 1668, si bien los ceutíes ya en 1640, decidieron libremente mantenerse unidos a España. Por lo tanto, tiempo después de enero de 1492.

Con ser esto grave, lo es mucho más el empleo, para referirse a España, de la expresión “Estado español” que es precisamente la utilizada por aquellos que, infectados por el morbo separatista, les quema en los labios la palabra España.

España es mucho más que el “Estado español”, aunque algunos ignorantes de mala fe olviden que el adjetivo calificativo “español” supone la existencia del sustantivo  “España”, que con tan gran cuidado eluden. Ni siquiera lo admiten como expresión geográfica, como en las ocasiones inevitables lo hacela Guía que comentamos.

Que los separatistas eviten la palabra España, entra dentro de sus aberraciones antiespañolas, pero que sea sustituida por una expresión distinta –además inexacta—en un Museo de Historia Militar de España, se comenta por sí solo.

El Alcázar de Toledo, por Alfonso Ussía

Si algo no entra en el hábito de los militares es la mentira. Un militar mentiroso no es un militar. Y si la mentira, además, se viste de manipulación, sesgo y majadería, se llega a la conclusión de que no viene de la decencia uniformada, sino de la falta de respeto a la verdad de nuestros actuales gobernantes. Ignoro quién es el manipulador que pretende, con setenta años de retraso, borrar un largo episodio de heroísmo que ha sido reconocido como tal unánimemente. La heroica resistencia de los defensores del Alcázar de Toledo en la Guerra Civil fue reconocida y admirada por los propios sitiadores.



Pero llega el tonto setenta años más  tarde, y quiere triunfar donde la victoria y la derrota son páginas de la Historia. Que lo intente el tonto, su superiora y el superior de la superiora. No lo van a conseguir. Creo que hay dos ministerios, Interior y Defensa, que por su carácter institucional merecen más reflexión ante las críticas que otros departamentos. He sido, y siempre lo seré, más prudente con un ministro de Defensa que con el titular de una cartera más cercana al partido gobernante que a la totalidad de los españoles. Pero lo que pretende el tonto que tiene por ahí suelto la ministra Chacón , además de una villanía histórica –o mejor, contrahistórica–, es una soberana imbecilidad. Este Gobierno no sabe qué hacer para reescribir un pasado inmutable. El asedio al Alcázar de Toledo, donde un grupo de soldados valientes del Ejército Nacional, resistió durante más de setenta días a las fuerzas republicanas infinitamente más poderosas, está no sólo en la Historia de España, sino en la de los grandes hechos militares de todo el mundo. Eliminar del Alcázar la Historia del Alcázar sólo se le ocurre a un ceporro sesgado y mentiroso. Es de esperar que sea un ceporro y no una ceporrra, dado que el titular actual de la cartera de Defensa es una mujer.

La Historia se asume. El Alcázar resistió con heroísmo. Allí había además de soldados, mujeres y niños. El general Moscardó no entregó el Alcázar ni a cambio de la vida de su hijo, que fue cobardemente ejecutado. Han pasado más de setenta años, y el ceporro pretende borrar el fracaso de los sitiadores y el triunfo de los sitiados. No tiene sentido. Y lo hace desde el ministerio que agrupa a quienes no saben mentir. Lo dice César Vidal: «Los héroes no se discuten». Son de todos. Setenta años más tarde, aquel heroísmo no puede herir a nadie. Sólo a los mentirosos y los manipuladores. A los cretinos, a los rencorosos. Apenas quedan protagonistas vivos de la victoria en la Guerra Civil. Lo mismo que derrotados. Los hijos de los que ganaron han renunciado hace mucho a seguir ganando. Pero muchos descendientes de los que perdieron –en gran parte, por su culpa-, quieren ganar una Guerra con setenta años de retraso. Una necedad y un despropósito. Eliminar del Museo del Ejército del Alcázar los vestigios y muestras de aquel episodio heroico es una prueba de resentimiento impotente. Lo que  se suponía fácil lo convirtieron en imposible unos héroes. Respétenlos  y no mientan. Si la ministra no rectifica el plan del ceporro, lo siento señora ministra, pero la ceporra será usted.

La Carta de Washington – ICOMOS (1967/87) y el Alcázar de Toledo

Aunque Toledo jamás ha sido la cabeza de un Imperio, se venía aplicando a la ciudad el título de Imperial seguramente como homenaje a su historia rica en acontecimientos que, en determinadas ocasiones, condicionaron la historia de España.

Toledo ha mantenido hasta hace pocos años su riqueza ornamental histórica y artística preservándola de su destrucción a lo largo de muchos siglos; de este modo la ciudad ha podido mostrar al mundo con orgullo la riqueza de sus monumentos, la calidad de su arquitectura y la belleza de un conjunto urbano que, abrazado por el Tajo, se ha convertido justamente en uno de los centros de atracción del turismo cultural.

Por eso, parecía imposible cualquier atentado a esta imagen que -inmortalizada en una tela de El Greco- había logrado sobrevivir a las destrucciones causadas por el paso de los siglos. Incluso su monumento más representativo, el Alcázar, había sido reconstruido primorosamente después del asedio que sufrió durante la guerra civil y que llevó a la opinión internacional a sentir admiración por el heroísmo de los españoles que allí combatieron.

Desgraciadamente, este tesoro ha sufrido una lamentable agresión cuando unos gobernantes ignaros, unidos a intereses localistas impropios de la grandeza de Toledo, aceptaron, al parecer complacidos, la increíble decisión de adosar a la fachada norte del Alcázar –notable obra en piedra de Covarruvias– un lamentable estrambote en forma de paralelepípedo marmóreo que recuerda algún monumento funerario de la antigüedad y rompe la fisionomía conocida tanto del Alcázar de la elevación en la que está enclavado y desde la que domina la ciudad.

Resulta increíble que tan tremendo atentado al Alcázar, y, con él, al conjunto histórico y urbano de Toledo, tuviese un o unos autores de la ocurrencia y, lo que es peor, que las autoridades obligadas al respeto más absoluto a la integridad cultural e histórica de esta insigne ciudad acogiese—al parecer con entusiasmo—tan disparatada construcción, seguramente en la creencia de que el prometido nuevo museo añadiese algo al inmenso patrimonio cultural de la ciudad. Los sueños, sueños son.

Precisamente para evitar que tales atentados tuvieran lugar una iniciativa de la ONUa través dela UNESCO, a la que pertenece el ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Históricos), adoptó en su Asamblea General celebrada en Washington en octubre de 1987 la llamada “Carta internacional para la conservación de ciudades  históricas y  áreas urbanas históricas”, Carta que era la ratificación de otra similar adoptada en 1964  (Carta de Venecia).

Al definir en su artículo 2 que ”los valores a conservar son el carácter histórico de la población o del área urbana y de todos aquellos elementos materiales y espirituales que determinan su imagen”, incluye en su apartado c) “la forma y el aspecto de los edificios (interior y exterior), definidos a través de su estructura, volumen, escala, materiales, color y decoración” . Añade, con gran énfasis,  que “ cualquier amenaza a estos valores comprometen la autenticidad de la población o área urbana histórica”.

Hay que subrayar que este compromiso fue asumido en su debido momento por España, por lo que resulta increíble que el atentado cultural haya tenido lugar por iniciativa precisamente de quienes, al tener bajo su responsabilidad, unos la conservación del Alcázar y otros la vigilancia urbanística sobre él,  hayan llevado a cabo la obra que puede apreciarse en las imágenes que acompañan este trabajo. Para colmo, parte de la actuación ha sido financiada ¡por el Ministerio de Cultura!

Resulta muy difícil explicar lo ocurrido pues para qué esta desgraciada iniciativa haya podido ser realizada han sido precisa la intervención de una serie de órganos de un  Estado que dice ser un Estado de derecho.La Presidenciadel Gobierno, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Defensa,la ComunidadAutónomade Castilla–La Manchay el Ayuntamiento de Toledo han tenido que hacer coincidir/sus esfuerzos, omisiones y el dinero de los contribuyentes para lograr que España haya perdido—esperemos que no definitivamente—el mejor Museo militar del mundo, ante la pasividad de otras instituciones, como el propio Ayuntamiento de Madrid en los años últimos, que, en su momento, concedió al hoy desaparecido Museola Medallade Oro de la ciudad con cuyos ciudadanos se batió hombro con hombro contra los franceses el 2 de mayo de 1808.

Ha habido también en un pequeño sector de la opinión pública una cierta pasividad aunque hay que reconocer que, dentro del conjunto, ha sido precisamente la opinión pública representada por los medios de comunicación la que más se ha opuesto a esta importante pérdida que ha sufrido España en su patrimonio histórico y cultural.

Actuaciones como las de quienes idearon y ejecutaron  la operación no serán recordadas como lo son las de aquellos que, como el Coronel Navarro Sangrán y quienes con él lograron durante el siglo XIX poner en pie el hoy desaparecido Museo, jamás serán olvidados, como ejemplo que fueron de amor a España y a su Ejército.

La de hoy es otra historia y otros personajes.

     — Armando Marchante Gil –

        Vicepresidente dela Asociaciónde Amigos del Museo del Ejército de Madrid