La Colección de Armas de Fuego portátiles del Museo del Ejercito (Final))

El sistema de bala-cartucho  dio origen a una famosa saga de armas: los Winchester. Sus antecedentes más cercanos comienzan cuando en 1822, Walter  Hunt, nacido en el Estado de Nueva York se afinca en Brooklin. Toda su vida trabajó con plena intensidad  e imaginación en sus innumerables inventos,  que pese a ello y ellos, fue pobre de solemnidad, hasta el punto que murió en la miseria, literalmente de hambre, en 1859. En 1846 patentó un proyectil cilindrocónico con la base hueca en la que se situaba la carga de pólvora y se cerraba dicha base con un taponcito de corcho con un orificio en el centro para permitir el paso de las llamas al explotar el fulminante, el arma tenía una culata con una aguja percutora envuelta por un muelle espiral, movida por una palanca y con un tubo bajo el cañón para contener las balas. Un experto mecánico, Lewis Jennings, mejoró el mecanismo. Un tal Palmer consiguió la patente y Horace Smith y Daniel Wesson se asociaron con él y tras mejorarla, sacaron las correspondientes  licencias y comenzaron su fabricación.

    Según un catalogo  de EE.UU. de armas de ese país, solo quedan en el mundo alrededor de 26 Hunt_Jennings por lo que el Museo retiene un porcentaje notable de este arma.

                       

      Un grupo capitalista, entre los que estaba un camisero llamado Oliver Winchester, totalmente profano en armas pero dotado de un gran sentido de la publicidad y de las finanzas, compró la fábrica que se había creado en Norwich (Connecticut), los que crearon una compañía que se llamó “Volcanic Repeating Arms Company” y se dedicó a la fabricación de pistolas y carabinas de un modelo basado en el Jennings, que se llamó Volcanic; la cavidad inferior de las balas la aprovecharon para situar en ella un potente fulminante de fuego anular, pero la escasa potencia de los proyectiles y dificultades financieras llevaron a Ia quiebra a Ia Volcanic. Lo que fue aprovechado por Oliver Winchester para adquirirla. Nombró  director a Benjamin Tyler Henry,el cual en poco tiempo logró desarrollar un  cartucho de 44 centésimas de pulgada ( 11,17 m/m ) de calibre, de fuego anular y con  vaina de cobre que iban marcadas con una H en el culote, en honor de Henry.

En 1862 lanzó una carabina denominada Henry, la del Museo tiene el nº de inventario 4541. Hijo directo de esta fue el modelo 1866, conocida como Yellow Boy, en el mismo calibre 44 Henry y poco después  en44/40- Siguieron los modelos de los años 1873,1886,1892, 1894 y 1895,que fue el último de la saga de palanca y hecho para el Ejército con cargador lineal Mannlicher

en lugar del tradicional tubular, naturalmente de cada uno de los citados hay un ejemplar en la colección, incluyendo las réplicas hechas en España del modelo de 1892 por Charola y Anitua en Eibar y la réplica del modelo 1873 hecha en Oviedo para la Guardia Real y el 14 Tercio de ía Guardia Civil, éste tenía la característica de que la caña de la caja llegaba hasta el brocal, como el modelo que fué reglamentario para la Policía Montada del Canadá, en el calibre 44/40

   EI cargador tubular permitió la aparición de las armas, antes reseñadas, pero es menester dedicar un párrafo a un arma que supuso un hito en la retrocarga y repetición el arma diseñada por Cristopher M. Spencer. En el 6 de marzo de 1860 patentó un fusil de retrocarga y repetición con cargador tubular para siete tiros a introducir por la cureña, que funcionaba merced a una palanca que también hacía de guardamonte, como en Ios Henry, Volcanic y Winchester. En el Museo existen varios Spencer como el señalado con el nº 4208.

La aparición de sistemas de retrocarga se intensificó y en pocos años fueron multitud de ellos los que aparecieron a cual más eficaz. Los llamados Allin y Berdan, del nombre de sus inventores ambos useños, y consistían en recortar la recámara e implantar una culata móvil unida por una bisagra al Cañón y que contenía una aguja percutora y una uña para extraer el cartucho percutido y un muelle que se comprimía al cerrarla sobre el cañón y que cuando se levantaba se distendía expulsando la vaina percutida. Este sistema fue adoptado por el Ejército Español para transformar las armas reglamentarias de antecarga y pistón de los modelos de tercerola y mosquetón de 1857 y el fusil de infantería de 1859 a retrocarga por cartucho metálico y pistón en 1867. Similares a éste sistema fueron los Wanzl y el Werndl, ambos austriacos, de los que, como los que se citarán acto seguido, existen modelos en la colección.

      Los ingleses adoptaron el Snider de culata de bisagra pero que ésta rotaba lateralmente y que fue usado en el fusil reglamentario de 1866 en calibre de 577 milésimas de pulgada (14,65 mm ).

     Un modelo intermedio, pues usaba cartucho de papel nitrado y chimenea para pistón fué el Westley_ Richard de 1866, que fue conocido como de cola de mono y que fué hecho para los Yeomanry o Alabarderos Reales.

     En el 1871 Inglaterra adoptó el fusil de culata deslizante y cartucho metálico en el calibre de 450 milésimas de pulgada (11,43 mm.) diseñado por el mecánico suizo Friedrich von Martini y con el rayado del inglés Alexander Henry, llamado Martini_Henry. Una variante de éste modelo fue el portugués Guedes en calibre de 8 mm.

     En EE.UU. con motivo de la Guerra de Secesión se generó un aluvión de sistemas y de armas ingente, de lo que nos dará idea el hecho de que cuando empezó algunas unidades tenían todavía armas de silex o pedernal y acabó con la retrocarga, la repetición y la ametralladora mecánica, las famosas Gattlin. De entre esa vorágine destaca el sistema Remington de “culata giratoria o de rotación retrograda”. Fué desarrollado en la fábrica del mismo nombre por los ingenieros Leonard Geiger y Joseph Kider, y consistía en que la culata y el percutor estaban asentados en dos robustas piezas circulares secantes, de forma que cuando el sector secante de una entraba en la otra ambas piezas quedaban bloqueadas de forma que cuanto más fuerte fuera la presión más intensa sería la unión. La Junta Superior Facultativa del Ejército Español declaró, tras intensas pruebas, el 24 de febrero de 1871, reglamentario al fusil Remington. En 23 de diciembre de 1874 se adoptó el Modelo de Mosquetón Rayado para Artillería e Ingenieros. En el 13 de abril de 1889 se aprobó el llamado Fusil de Rayado de Retrocarga Modelo 1871-1889,  debido a las reformas proyectadas por el Teniente Coronel D. Luis Freire y el Comandante D. José Brull, que consistía en reformar el cartucho abotellado del Mod. 1871 por otro de forma ligeramente tronco-cónica y una nueva bala blindada con una envuelta de latón cobreado, una carga de 4,75 grm. de pólvora negra wesfaliana y dando a las estrías un paso de na vuelta en 55 cm, todo ello encaminado a lograr unos mayores alcances, precisión y velocidad para el proyectil.

      El alemán Pedro Pablo Mauser, el menor de trece hermanos, nacido en junio de 1832, hijo de un maestro de armas de la Real Fábrica de Wurtemberg, comenzó a trabajar en 1852 en dicha fábrica y junto a su hermano Guillermo  dedicaron un tiempo al estudio de un arma de retrocarga, sin llegar a un final práctico. Trabajó después, con von Dreyse, en ese tiempo, basándose en su fusil, diseñó una nueva culata móvil de cerrojo del que eliminó la aguja larga y un cartucho metálico de fuego central con un calibre de 11 mm. Tras varias experiencias financieras y societarias regresaron ambos a Obendorf de Neckar de donde eran originarios y lograron que el Ejército alemán adoptara su fusil como reglamentario con un pedido de cien mil fusiles, lo que les permitió adquirir la fábrica de Oberndorf. En 1897 se asociaron con la Fábrica Alemana de Armas y Municiones de Berlin (D.W.U.M.F) . Con el nº 49l7 la colección exhibe un Mauser 1871. En 1884 Ianzaron un modelo con cargador tubular bajo el cañón y en 1898 el último con cargador en el cajón de mecanismos para cinco cartuchos al tresbolillo, el cual había sido diseñado en el Polígono de Experiencias Militares de Madrid durante el año 1892 mientras se mejoraba el modelo de Mauser español de ese mismo año como se verá.

        Por Real orden de 3l de marzo de 1888 se creó la Comisión Mixta de Armas Portátiles de Fuego al objeto de buscar y seleccionar el que se considerará el mejor sistema de cierre y repetición para las armas portátiles para el Ejército Español.  Por Real Decreto de 2 de diciembre de 1891 se disponía hacer pruebas con diversas armas de varios calibres y sistemas por el Rgto de Saboya  nº 2 y el Batallón de Puerto Rico nº 19, tras ellas se dispuso que se adoptara el fusil Mauser de 7 x57 mm.y de acuerdo con por dicha empresa se denominó Fusil Mauser Español 1892. No obstante y tras los primeros modelos fabricados, siguieron las experiencias para la mejora de éste y en 7 de diciembre de 1983 se aprobó el que se denominó Fusil Mauser Español modelo 1893: difería del 1892 en que en lugar de tener un cargador lineal Manliiher para cinco cartuchos , premioso de carga pues había que retirarlo del fusil y cargar uno a uno los cartuchos en el cargador, se practicó un hueco bajo el cañón de mecánismos en tresbolillo que fué el que Ia casa Mauser utlizó para sus Modelos del 1898. Por Real Orden de 18 de julio de 1895 se fabrica la llamada Carabina Mauser Española Modelo 1895 para plazas montadas y por ReaI orden de 14 de noviembre de 1916 se crea el Mosquetón modelo de 1916.

      Casi coetáneamente fueron apareciendo diversos sistemas de retrocarga por cerrojo en diversos países cuales: en Francia el Chassepot monotiro en l866 y en el mismo país el Gras modelo 1874 y el Kropatschek con cargador tubular bajo el cañón en 1878, también en Francia y en 1886 el fusil Lebel, primero en utilizar pólvora sin humo, por lo que redujo su calibre a 8mm. dado las mayores presiones que esta pólvora originaba sobre la negra tradicional, y  el Berthier, en 1890, también en 8 mm de calibre, de todos ellos hay representación en el Museo.

      En Italia, en 1871 apareció el fusil Vetterli monotiro y en l887 el Vetterli_Vitali con cargador lineal; por último en 189l el Carcano_Paravicino  en calibre 6,5 x 53.

      En Austria el Mannlicher de tracción recta y cargador lineal. Mannlincher modelo l884, del que existe representación en el Museo

     En Inglaterra en 1888 adoptaron el Lee_Metford Mark 1, en calibre 303 milésimas de pulgada (7,69mm.)

     En Rusia en 1869 el Berdan II monotiro y de culata de cerrojo, y en 1891 el Mosin _Nagant.

       En Holanda el Beaumont monotiro y en 1888 el Beaumont_Vitali.

   En Dinamarca el Krag_Jorgensen en 8 mm. de calibre y el mismo fusil fué adoptado por los EE.UU, en 1892  en el calibre 30/40 (7,62mm. y 2,59 grm. de carga de pólvora). Este fusil tenía la particularidad de que la carga de la munición se hacía por el lateral derecho del cajón de mecanismos por medio de una trampilla con manubrio, lo que hacía la operación premiosa.

      En Japón, país que pasó sin transición de la mecha o serpentín y antecarga a la retrocarga monotiro  y cartucho metálico, en 1880 con el Murata monotiro,en 1887 con el mismo pero con cargador tubular bajo el cañón y en 1894 con el Arisaka_Meiji de 6,5 mm.de calibre y modificado en 1899 a7,7 mm. De todos los modelos reseñados últimamente hay la correspondiente representación en el Museo.

      Parece menester hacer relación de algunos proyectos de fusiles diseñados por españoles, que si no fueron declarados reglamentarios si merecen reseña por lo que aportaban como novedad en su momento; todos ellos fueron diseñados con el ob¡eto de ser adoptados para el Ejército Español, pero, por diversas causas no fueron aceptados: así el Núñez de Castro, de expulsión automática de las vainas al abrir la culata, el García Saéz, de culata giratoria, el La Rosa, de los denominados de caja partida, por cuanto el cañón y la caña giraban hacia el lado derecho para permitir la introducción del cartucho. El Núñez de Castro usaba cartucho metálico y los de García Saéz y La  Rosa eran para cartucho de papel nitrado y pistón con chimenea.

     En 1907 el Coronel Mondragón del ejército mejicano, patenta el primer fusil semiautomático por toma de gases del mundo, en el calibre del español 7×57 y con cargador lineal Manlicher, le llamó como al Presidente de su país a la sazón, Porfirio Díaz.     En esta fugaz visión de una magistral colección se ha tratado de reflejar en estas líneas, pero con el temor de la evidencia de no solo haber dejado mucho en el tintero, sino con tinteros sin abrir, pero dada la abultada cantidad de piezas de la colección y la limitación de capacidades del que suscribe, sólo se ha podido dar un sucinto y empobrecido reflejo de la realidad.

                                                                 Madrid, 10 de octubre de 2014

Fdo. José Borja Pérez ,

 

 

 

 

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